lunes, 4 de diciembre de 2017

Capítulo 5 de "The Shadow"

CAPÍTULO 5

Eristof no se daba por vencido.
-          Paulova, sólo será un momento. Déjame decirte una cosa.
-          ¿Qué parte no entiendes de que no quiero saber nada de ti?
-          Estás siendo muy injusta conmigo…
-          ¡¿Injusta?!-gritó ella parándose en seco-.


Paulova se acercó a su ex novio con cara de pocos amigos.
-          Paulova, antes de decir cualquier cosa, déjame decirte algo…
-          Qué.
-          Estás muy guapa.
-          … Hasta luego tío. Eres patético.
-          ¿Patético por qué?


Ella soltó una carcajada ante la pregunta de Eristof.
-          No me hagas reír. ¿Por qué eres tan patético? Hace mucho que cortamos, ¿y sigues con el anillo de compromiso puesto?
-          Estamos en una crisis pero seguimos juntos.
-          JAJAJAJAJA, deberías plantearte hacerte actor de comedia.
-          No me gusta tu tono conmigo Paulova.
-          Uy qué miedo… Mira como tiemblo.


Volviendo a ponerse seria, miró fijamente a los ojos a Eristof.
-          Es la última vez que me dirijo a ti: DÉJAME EN PAZ. Olvídame, yo para ti no existo. ¿De acuerdo?
-          Pero Paulova…
-          Adiós.


Dándose la vuelta se despidió de Kevin.
-          ¡Hasta luego Kevin! Nos vemos luego.


Kevin la miró de arriba abajo y se despidió de ella.
-          Estoy contando los minutos para volver a verte. ¡Hasta luego!


Y mirando de reojo, vio que su jefe seguía ahí plantado, siendo testigo directo de todo aquello. ¿Qué estaría pensando? ¿Cómo se sentiría? Todas esas preguntas se le pasaban por la cabeza en ese momento.


Unas cuantas horas después, Kevin salió del trabajo y Paulova lo esperaba en la puerta. Juntos se montaron en el coche de él y se fueron de allí.


Vieron un pequeño parque que en ese momento estaba solitario, por lo que aparcaron y prepararon el picnic allí.
-          Que te aproveche Paulova.
-          Igualmente Kevin…


Él la miraba con ojos de cordero degollado. Paulova le gustaba pero claro, él era un don nadie a su lado. Ella era demasiada mujer para él y nunca se fijaría en Kevin.


Paulova, por su parte, miraba con ojos de cariño a Kevin. Era muy dulce y atento y desde hacía mucho tiempo no se había sentido así con ningún chico, y mucho menos con Eristof.


Terminaron de comer y ella decidió sentarse en un banco para mirar el lago, los peces, los árboles… Kevin, mirándola desde atrás, se obligaba a sí mismo a sentarse junto a ella.


Poniéndose delante de ella miró al banco antes de sentarse.
-          ¿Te vas a sentar ya o te vas a quedar ahí plantificado?-preguntó en tono de broma Paulova-.


Kevin se sentó a 3 palmos de Paulova y miró al horizonte. Estaba con un nudo en el estómago que no le dejaba hacer nada. Se sentía completamente paralizado, pero… ¿Y Paulova? Nerviosa a más no poder.


Pasados unos segundos, ella decidió cortar la tensión que había con una pregunta muy tonta.
-          Hace buen tiempo hoy, ¿cierto?
-          Sí, se está bastante bien…


Paulova se puso a mirar absorta a Kevin.
-          ¿Sentirá algo por mí? ¿Le gustaré? ¿Por qué no se acerca a mí? ¿Qué estará pensando ahora mismo?-pensaba ella-.


Kevin, mientras tanto, miraba al frente con una sonrisa en la cara.
-          ¿Me estaba mirando? Yo creo que sí. ¿Tendré algún grano en la cara? No sé… Si me toco ahora se notará mucho. ¿Qué hago?-pensaba él-.
-          Pues a mí me está entrando frío,-comentó Paulova sacando de sus pensamientos a Kevin-.


Como un auténtico caballero, Kevin se acercó a ella haciendo que no hubiera espacio entre ellos.
-          ¿Quieres que te eche el brazo sobre tus hombros?
-          No suena nada mal.


Kevin estaba flipando en ese momento, pero mantenía el tipo delante de ella aunque por dentro todo eran cohetes y fiesta. Por su parte, ella sonreía porque su estrategia había funcionado.


Paulova no dejaba de pensar qué harían ahora. Él le había echado el brazo por los hombros pero… ¿Y qué más? El silencio se había vuelto a apoderar de la situación.
-          Tengo que hacer algo,-pensó ella-.


Separándose un poco, miró a los ojos a Kevin.
-          Gracias por esto, me siento genial. Hacía mucho que no estaba tan bien.
-          No tienes por qué dármelas, yo también me siento muy bien a tu lado…


Paulova comenzaba a sentir las mariposas en el estómago. Ese chico no era como los demás y ese punto de timidez que tenía le atraía mucho.


Kevin la miraba con dulzura y cariño mientras su respiración era cada vez más entrecortada y rápida. Cada vez era más evidente y eso a él no le gustaba porque no quería que ella notara que Kevin estaba colado por ella.


Pero las cabezas de ambos fueron juntándose poco a poco, la cabeza de Kevin le decía que no lo hiciera pero su corazón latía desbocado al estar acercándose tanto a ella. Paulova sentía las manos sudorosas y cómo el supuesto frío que tenía había dejado paso a un calor bastante sofocante.


Se separaron brevemente y ambos rieron nerviosos, pero pese a estar así se sentían muy bien.


Kevin no podía creerse lo que acaba de pasar. ¿Se había besado con Paulova? ¿Con esa chica?
-          Si esto es un sueño no quiero despertarme,-pensaba él-.


Y en ese momento, algo hizo un clic entre ellos, una conexión, un… algo especial. El resto del mundo no existía, sólo estaba los dos nada más, uno frente al otro, mirándose y hablándose con los ojos, con las manos…


¿Cómo podían sentirse tantas cosas a la vez y tan dispares? Un poco de temor por el rechazo de ella, libertad por haber hecho algo que deseaba con todas sus fuerzas, unas mariposas en el estómago al haberla besado… ¿Qué estaba pasando?
-          Paulova, ¿esto es un sueño?
-          No… Si esto fuera un sueño no estaría pasando.


Y seguidamente después de decir esa frase ella volvió a acercarse a él y lo beso, pero esta vez con más fuerza, con más pasión… Sus labios húmedos se entrelazaban haciéndose uno solo.


Tiempo después, Kevin dejaba en su casa a Paulova, despidiéndose de ella con un tierno beso.
-          Hasta mañana cariño,-dijo ella-.
-          Hasta mañana…


CONTINUARÁ…