jueves, 30 de noviembre de 2017

Capítulo 4 de "The Shadow"

CAPÍTULO 4

El día había llegado… Kevin estaba de los nervios cuando llegó a su puesto de trabajo. En cuanto le dijeron cuál era su puesto de trabajo, le entregaron un proyecto que debía comenzar a hacer, así que, sin perder ni un solo segundo, se puso manos a la obra.


A Kevin le resultaba muy extraño tener que “escribir” en el aire, pero la empresa de Vladimir apostaba por las nuevas tecnologías y todo lo último que salía, ellos lo tenían.


Inmensas líneas de código se acumulaban mientras que Kevin escribía y compilaba poco a poco probando el programa, corrigiendo fallos, dejando el proyecto lo más presentable y profesional posible.


Pero la mañana acababa de comenzar y todavía había muchas sorpresas por delante…


Alguien entró en el ascensor y pulsó el botón de la segunda planta.


Subiendo, el ascensor llegó a la planta mientras que el único que había llegado a su puesto de trabajo era Kevin.


Nada más y nada menos que Eristof era aquella misteriosa persona que, sin darse cuenta, se dirigía a su puesto de trabajo como… Jefe de sección de programación, es decir, el jefe de Kevin.


Dándose cuenta de que había alguien trabajando, se extrañó de que hubiera llegado tan pronto, pero acercándose, su expresión cambió radicalmente.


Una amplia sonrisa de oreja a oreja se abrió paso en la cara de Eristof que, aprovecharía su posición en la empresa para fastidiar a Kevin.


Parándose en la entrada del puesto de trabajo de su nuevo empleado, carraspeó un poco haciendo que Kevin parara todo el trabajo que estaba haciendo.


Al darse la cuenta, la sonrisa de Kevin se transformó en una cara de completa seriedad mientras que Eristof sonreía satisfecho.
-          Buenos días Calver-dijo llamándolo por su apellido-. Soy su nuevo jefe por lo que quiero dejarle claro unas cuantas normas básicas que son imprescindibles-dijo remarcando claramente-, en mi sección. Lo primero de todo, vístase adecuadamente. No se puede venir con un polo o con una camiseta, no está en su casa, sino en su trabajo así que venga correctamente vestido.
-          Sí señor…
-          Aún no he terminado…


Eristof se regodeaba delante de Kevin.
-          Otra cosa: no puede venir a trabajar antes que yo, ni aunque tenga trabajo acumulado. Ese será su problema. Yo llego a las 9 en punto y a esa hora se comienza a trabajar. Ni un minuto más, ni un minuto menos, ¿queda claro?
-          Sí jefe…
-          Y una última cosa Calver…


Kevin estaba de los nervios y no ocultaba su cara de desagrado frente a Eristof. Se estaba comportando como el cretino que era y en su puesto de trabajo lo sería, aún si cabe, mucho más.


Por su parte, Eristof seguía pavoneándose delante de su empleado.
-          Siga un orden a la hora de programar. No vale escribir todo el código junto, sino que tiene que llevar espacios y comentarios específicamente detallados para que, cualquiera que pueda cogerlo después para optimizarlo, sepa qué función realiza cada cosa, ¿está usted de acuerdo Calver?
-          Sí señor y llámeme Kevin, por favor.
-          ¡De ninguna manera! Al igual que yo usted no me puede llamar por mi nombre, yo a usted tampoco, ¿qué modales son esos?-dijo con ironía mientras sonreía-.


Eristof se fue hasta su despacho mientras que los ojos de Kevin se clavaban en la nuca de su jefe.
-          Qué hijo de puta.


Mientras tanto, en el despacho, Kevin miraba de reojo a su nuevo empleado. Lo tendría muy vigilado, cada movimiento y cada trabajo estaría revisado a conciencia. Ese no pasaría ni un solo mes en la empresa.


Sorprendentemente, Paulova apareció sin avisar por la empresa. ¿Qué haría allí?


Con su look tan cañero de siempre salió del ascensor con paso decidido.


Había pasado ya mes y medio desde que Kevin entrara en la empresa a trabajar y si había un sitio más alto que su coronilla, hasta ese punto estaba de harto de Eristof y sus exigencias.


Paulova se acercó a él y le saludó amablemente.
-          Hola Kevin.
-          ¿Qué quieres?-dijo sin mirar-.
-          Soy Paulova.


Kevin se quedó boquiabierto y sin saber reaccionar.
-          Eh, sí… Un momento que dejo esto y te atiendo.


Dejando el trabajo a un lado, apagó el equipo mientras se preguntaba qué hacía Paulova allí y por qué había ido a verle. Pero aparentando tranquilidad, se acercó a ella.
-          Buenas Paulova, perdona que haya tardado en atenderte.
-          No te preocupes. Perdón yo por interrumpirte.
-          Ah, no pasa nada mujer jeje. Me alegra verte. ¿Cómo tú por aquí?


Paulova, sonriendo, comenzó a explicarle el porqué de su visita.
-          Verás, he estado pensando que desde que nos conocemos no nos hemos visto nada más que aquí, si no contamos la noche de la pelea y… bueno, ¿qué te parece que quedemos para dar una vuelta o tomar algo?
-          Uh, pues suena tentador jeje. Eso está hecho. ¿Cuándo te viene bien?
-          ¿Te parece muy precipitado al salir del trabajo? Hoy es mi día libre en la uni y me apetece pasarlo con un buen amigo.
-          Perfecto. Entonces nos vemos en un ratito, ¿vale?


Asintiendo, abrazó a Kevin ante su sorpresa y se despidió de él. Habían coincidido varias veces en la empresa, pero las conversaciones no habían pasado de un “hola qué tal” y nada más, así que no sabía por qué Paulova quería quedar con él.


Al dirigirse al ascensor para irse, Eristof la miraba serio y no tenía cara de buenos amigos. ¿Había estado escuchando la conversación? Le daba igual. Ella era libre, estaba soltera y no volvería con ese “mono” como ella decía por muy pesado que se pusiera su padre.
-          Paulova, ¿podemos hablar?
-          No.
-          Pero Paul…
-          He dicho que no. Chao Eristof.


CONTINUARÁ…