lunes, 13 de noviembre de 2017

Capítulo 38 de "Cero"

CAPÍTULO 38

Naim miraba a Eva. Estaba muy cambiada, pero seguía manteniendo esa misma cara de ángel.


Eva seguía mirándolo sin moverse del sitio. El comenzó a sonreír haciendo que ella se removiera en su asiento.


Finalmente ella se levantó. Estaba tan seria que Naim comenzó a preguntarse si estaría enfadado con él o algo parecido. ¿Por qué estaba tan seria Eva?


Toda la habitación permanecía en silencio. Bianca estaba atenta a la escena. Eva se acercaba lenta y peligrosamente a Naim…


Eva alzó sus brazos y los puso por encima de los hombros de Naim abrazándolo con fuerza. No se acababa de creer que estuviera vivo después de todos esos años.


Ambos se separaron y ella se quedó mirándolo como si estuviera en un sueño. Todavía no había aterrizado la pobre.
-          Naim, si esto es un sueño no me despiertes.
-          No es ningún sueño, es la verdad. Estoy aquí.
-          ¿Pero dónde coño te has metido?
-          Es muuuuuy largo de contar.
-          Resúmemelo.


Naim sonrió pensando en cómo resumírselo.
-          Vale, te lo cuento mientras vamos de camino a mi casa, ¿de acuerdo?
-          ¿Tu casa? ¿No se había quemado?
-          Anda, ven conmigo… Vamos Bianca.


Unos minutos después, Naim entró en casa y se encontró con una inesperada visita.
-          Scott, ¿tenemos visita?
-          Sí. A ver si adivinas quién es…


Aquel anciano no era otro que…
-          ¿Comisario?
-          Ex-comisario Heiss para servirte Naim. Qué gusto volver a verte después de tanto tiempo.


Los años habían arrasado con el comisario, que estaba muy avejentado y algo encorvado. El bastón sujetaba su debilitado cuerpo y que, con bastantes arrugas sonreía a Naim.


Naim se acercó con una inmensa sonrisa en la cara. Su alegría era tremenda porque creía que no lo iba a volver a ver nunca más.


Últimamente Naim no paraba de dar abrazos y el que se dio con el ex-comisario no iba a ser menos.
-          Cuando Scott me llamó y me contó todo lo que estaba pasando casi me da un infarto. Naim, creía que te había perdido para siempre. ¿Sabes? Hay algo que nunca te dije y no me lo he perdonado desde entonces.
-          Dígame.
-          Para mí, eres como un hijo…
-          ¿De verdad? Esas palabras me llenan de orgullo. Que un hombre como usted me diga eso es un honor. Yo le admiro mucho, siempre lo he hecho.


Mientras tanto, Bianca hablaba con Eva.
-          Eva, ¿te vas a lanzar?
-          ¿Lanzarme? ¿De qué hablas?
-          No te hagas la tonta, que las dos sabemos que te gustaba Naim antes de que pasara nada.
-          Shhh cállate que te va a escuchar.
-          ¿Le vas a decir algo o no?
-          Bianca, estoy conociendo a un chico que por ahora me gusta. Además, que eso pasó hace ya muchos años.


Bianca insistía.
-          Nunca es tarde Eva. Los dos estáis solteros ahora.
-          Yo en realidad no. Estoy conociendo a un chico, ya te lo he dicho.
-          Anda, déjate de tonterías que tú veías a Naim y te temblaban las piernas.
-          ¿Te quieres callar? Eso fue en el pasado, ahora no siento eso…
-          Espérate que me ría nena. Si lo has mirado que por poco te lo comes.


Scott miraba a Heiss y a Naim cuando se le ocurrió una idea.
-          Naim, ¿tienes algo en la nevera?
-          Sí, ¿queréis que os prepare unos tentempiés?
-          No estaría mal,-contestó Heiss-.
-          Bien, enseguida vuelvo.


A todo esto, Eva daba por zanjada la conversación con Bianca.
-          Voy al baño. Ahora vengo.
-          Vale, no hay prisa.


Apenas 10 minutos después…
-          Gente, ya he preparado… ¿Chicos? ¿Dónde estáis? ¡Niñas! Jessica, Brenda, ¿estáis ahí? ¿Dónde está todo el mundo?


De repente entró en el salón Eva.
-          ¿Qué pasa? ¿Y la gente?-preguntó ella-.
-          Eso me gustaría saber a mí…
-          ¿Se han largado todos?
-          Eso parece…
-          Vaya mierda,-susurró Eva-.


Pero Naim tenía el oído muy fino y la escuchó.
-          ¿Qué te pasa? ¿Te molesta estar conmigo?
-          No es eso. Son cosas mías, déjalo. ¿Tampoco están las niñas?
-          A mí no me contestan. Voy a ver.


Naim fue a la habitación pero allí tampoco había nadie. Ni rastro de Scott, Bianca, Heiss o las niñas…


Ambos se sentaron en el sofá pero estaban totalmente en silencio.
-          ¿Y si les ha pasado algo Eva?
-          Naim, ¿te crees que es mucha casualidad que desaparezcan todos menos nosotros dos? Piénsalo.
-          Puede ser, pero… No estoy seguro. ¿Tú crees?
-          Totalmente.


Eva estaba un poco enfadada. Eso que habían hecho era una encerrona en toda regla. ¿Creían que así iban a conseguir algo? Estaban perdiendo el tiempo.


Naim miró a Eva que estaba absorta en su mundo y decidió hablar.
-          Bueno, cuéntame algo de tu vida.
-          No ha cambiado mucho en realidad. Como sabes, me acabo de mudar a una casa que es de la familia de un buen amigo mío y me la ha dejado más barata por ser amiga suya. Después sigo trabajando en la comisaría y poco más.
-          Ya por fin estás en tu propia casa como querías. Mucho mejor para ti.


Eva afirmó sin pensarlo.
-          Y que lo digas. Que si no pongas la música tan alta, que esa canción es una mierda, que cómo sales así vestida, que quién era ese chico, que vaya horas de llegar, que si esto y aquello…
-          Dios mío, no entiendo cómo has aguantado tanto.
-          Pues teniendo muchísima paciencia, te lo puedo asegurar. A ver, los quiero mucho, pero no puedo seguir viviendo con ellos teniendo ese carácter…
-          Me imagino la cara que pusieron cuando te vieron salir con chicos y tal.


Eva se extrañó con esa media pregunta de Naim.
-          Sí bueno, mi padre no veas cómo se ponía… Aunque yo apenas he salido con chicos.
-          Venga hombre, ¿a quién vas a engañar? Si seguro que traes locos a todos.
-          Cómo se nota que no has estado por aquí. No he salido con nadie.
-          Eso quiere decir que estás soltera, ¿no?
-          No he dicho eso. He dicho que no he salido con nadie refiriéndome a novios, pero salir con amigos y eso sí.
-          Ah vale. Entonces sales por ahí con gente.
-          Más o menos. Ayer salí con un amigo a tomar un café por la tarde y eso.
-          ¡Qué bien! Esos son los mejores planes.


Eva se acababa de contradecir ella misma. Primero que no salía con nadie y luego que había quedado con un chico, ¿en qué quedaba? ¿A qué estaba jugando Eva?


A los pocos minutos Eva dijo que se tenía que marchar. Seguía con su casa sin recoger y quería terminar con la mudanza lo más pronto posible.
-          Me ha encantado volver a verte después de tanto tiempo Naim. Se te echaba en falta.
-          Eh, ¿a dónde te crees que vas?
-          Pues a mi casa…
-          No, vas a ir a mi coche y luego a tu casa.
-          ¿Otra vez con lo mismo?
-          Sí, insisto.


Finalmente Eva aceptó para dejar de escuchar a Naim, entonces este la dejó en la puerta de su casa y se marchó de vuelta a la suya.


Al volver, la casa seguía vacía, así que para cerciorarse le mandó un WhatsApp a Scott.
-          Ey, ¿te has llevado a Jessica?
-          Sí, hoy se queda a dormir aquí. Disfruta de la compañía…
-          Serás… jajaja. Pues para que sepas, la acabo de dejar en su casa.
-          ¿Y bien?
-          ¿Qué quieres que pase? Es el primer día, además, está conociendo a uno.
-          Tú sigue tirándole la caña, que esa cae en tus redes.


Naim se comenzó a reír.
-          Scott, estamos hablando de Eva, no de un salmón.
-          Jajaja, bueno, tú ya me has entendido. Hasta mañana guaperas. Bienvenido a casa de nuevo.
-          Gracias de verdad. Hasta mañana.


¿Acabarán Eva y Naim juntos como Bianca y Scott quieren?

CONTINUARÁ…