lunes, 15 de enero de 2018

Capítulo 16 de "The Shadow"

CAPÍTULO 16

Uno de esos días, Kevin se preparaba para ir al trabajo y desde que había vuelto a tope, estaba más concentrado en eso que en otra cosa.
-          Cariño, ¿te vas?-preguntó Paulova-.
-          Sí, que no quiero llegar tarde. Hay mucho trabajo por hacer.


Paulova bajó las escaleras y se iba a ir a la cocina para desayunar y se despidió de su marido muy seria.
-          Pues adiós.
-          ¿Te pasa algo Pau?
-          Tú sabrás… Ya ni siquiera un mísero beso de despedida.
-          Ay perdón cielo, estoy tan concentrado en el trabajo que se me olvida desconectar.


Kevin cogió de las manos a Paulova y luego la acercó para darle un profundo y dulce beso.


Ya en el trabajo, Kevin llegó el primero a su planta, por lo que se fue directamente a su despacho.


Cuando entró se dio cuenta que la alfombrilla del ratón estaba un poco doblada y él no recordaba haberlo dejado así o no se acordaba. De todas formas, era un detalle insignificante, ¿verdad?


En cuanto encendió el ordenador, vio que en medio de la pantalla había un documento escrito que citaba: “Para Kevin”. Muy extrañado, lo abrió y comenzó a leer. ¡Era La Sombra! Se había puesto en contacto con él diciéndole…
-          Me he enterado de tu caso. Es injusto que los culpables se salgan con la suya, así que te ayudaré a aclarar qué ocurrió. Déjalo en mis manos.


¿Por qué La Sombra quería ayudarlo? ¿Cómo había entrado a su despacho? ¿Y cómo había averiguado su clave de acceso? Todo era muy extraño y seguía sin comprender quién era él para que La Sombra lo ayudara.


Fue al baño para lavarse la cara, aclarar las ideas y así dejar eso atrás. Si era verdad lo de la nota, no tenía por qué preocuparse porque él se encargaría de todo, así que Kevin tenía que seguir con su vida y su día a día y, por supuesto, no iba a comentar sobre la nota era a Paulova. No quería que se preocupara más todavía después de todo lo que habían vivido juntos. Ya tenía demasiado.


Esa noche, aunque muy cansado, quiso recompensar su actitud algo más indiferente de esos últimos días, así que se puso cariñoso con su esposa.


Los segundos corrían y la vida seguía adelante, así que Kevin tenía que hacer lo mismo y no iba a dejar que un hecho como el intento de asesinato lo dejara quieto en el sitio. La vida había que vivirla y si no era así, ¿para qué vivía?


Para ambos, no había nada más bonito que dormir abrazados el uno al otro. Esa sensación de estar piel contra piel era inmejorable.


La ciudad dormía y el silencio reinaba en las casas y calles. ¿Quién se iba a imaginar que La Sombra podría estar ahí vigilándolos en ese momento? Nadie salvo la misma Sombra…


Al cabo de unas dos semanas, Kevin se levantó con tiempo para salir a correr cuando vio que la luz de la cocina estaba encendida. Paulova dormía tranquilamente así que, ¿quién estaba allí?


Kevin bajó las escaleras muy despacio y ya junto a la puerta de la cocina, la abrió de golpe para, así, poder sorprender al ladrón o a quien fuera que estuviera allí. Sin embargo, no había nadie, estaba todo en su sitio salvo una nota en un mueble.


La nota volvía a estar firmada por La Sombra y así decía…
-          He encontrado un pequeño hilo por el que comenzar a tirar. Investigando he encontrado la posible arma con la que intentaron asesinarte. La bala ha sido clave y pertenecía a una banda de… Bueno, será mejor que pongas la tele. Seguiré investigando.


Rápidamente, fue al salón y encendió la tele justo en el momento en el que anunciaban la caída de una pequeña banda a sueldo que traficaba en el mercado negro con armas, drogas y trata de blancas.
-          “Una misteriosa sombra se me acercó y me derribó de un solo golpe. Cuando quise levantarme ya me había inmovilizado con unas bridas. ¡Fue rapidísimo!” Esas han sido las declaraciones del cabecilla de la banda que ha caído esta noche sorprendentemente gracias a una “sombra” que combate en la oscuridad de la noche, como dicen innumerables personas de la ciudad que aseguran haberla visto. ¿Quién es La Sombra? ¿Por qué ayuda a la ciudad ahora y no antes? ¿De dónde ha salido?


Kevin estaba realmente intrigado y no tenía ni idea de quién era o por qué lo ayudaba, sin embargo, ahí estaba. Había ayudado a la policía a descubrir a una banda que hacía tanto daño y que había sido contratada, seguramente, para matarlo. ¿Por qué? ¿Quién quería quitarlo del medio?


CONTINUARÁ…

jueves, 11 de enero de 2018

Capítulo 15 de "The Shadow"

CAPÍTULO 15

Un par de horas después del desmayo de Kevin ya estaban en casa. Walcott y su novia los habían acompañado al hospital y cuando salieron de urgencias, se fueron a su casa.


Pero Paulova estaba muy preocupada por su marido.
-          No me gusta lo que te ha pasado.
-          Tranquila. Sólo ha sido una bajada de tensión.
-          Pero no me fío. Tal vez haya sido eso esta vez, pero, ¿y si vuelve a ocurrir?
-          Si vuelve a pasar iré a mi médico. No pasa nada.


Kevin se levantó y besó tiernamente a Paulova antes de irse a la cama a descansar.


El tiempo fue pasando y día tras día a Kevin le fue creciendo más el pelo, volviendo a ser más como estaba antes del intento de asesinato, cuya investigación seguía en curso.


Ya hacía unas pocas semanas que había vuelto a su puesto de trabajo y, pese a sus ausencias múltiples por su recuperación del disparo, de su boda y tal, era muy querido en la empresa.


Y sobre el desvanecimiento que había tenido hacía ya poco más de un mes no había mucho que comentar salvo que se encontraba cansado con frecuencia, y aunque dormía profundamente, no descansaba bien, pero poco a poco se le fue pasando esa sensación.


Kevin había hecho unos cuantos cambios en su departamento, como cambiar esos dispositivos tan modernos y a la vez tan caros que tanto gasto hacían a la empresa. Además, había notado que con ordenadores el equipo se concentraba más en el trabajo.


Y como buen jefe que era, no sólo revisaba el código sino que corregía los que estaban mal optimizados, poniendo los correspondientes comentarios en el programa para facilitar futuros cambios. El departamento iba viento en popa con Kevin y nadie tenía ninguna queja.


Horas más tarde, le saltó una noticia importante de un periódico en el navegador del ordenador. Al meterse en el enlace, el titular rezaba: “La delincuencia baja en un 50% gracias a La Sombra.” Sorprendido, Kevin leyó el reportaje que, básicamente decía que justo cuando alguien iba a atracar algún sitio o agredir a alguien, una rápida sombra atrapaba al malhechor en un abrir y cerrar de ojos antes de desaparecer.


Mientras tanto, Paulova aprovechaba que esa mañana no tenía universidad para cocinar y tener comida guardada para varios días.


Sobre las 12 del mediodía, Kevin bajó para picotear algo cuando se encontró con su suegro.
-          ¡Buenos días Kevin!
-          Buenos días Vladimir. ¿Todo bien?
-          Sí, vamos a trabajar un poquito, que ya es hora.


Vladimir notó que Kevin estaba sonriente y eso le alegró a la vez que le sorprendió.
-          ¿Estás bien Kevin?
-          Sí, voy a picotear alguna cosa que tengo hambre.
-          Vale, bien. 


Y nada más llegar a su despacho, Vladimir se puso a “trabajar” muy duramente.


Aunque no era sólo él el que a veces no daba un palo al agua. Alguno de los trabajadores también le gustaba meterse en chats para conocer gente en pleno horario laboral.


Llegadas las tres de la tarde, Kevin llegó a casa y fue a buscar a su mujer que estudiaba absorta del mundo.


Cuando la encontró, la saludó dulcemente.
-          Hola cariño.
-          Ay hola peque, no te oí llegar.
-          Jaja, no pasa nada. ¿Cómo ha ido tu mañana?
-          Bien, muy provechosa la verdad. 


Paulova dejó el libro y se levantó.
-          Qué guapo estás hoy.
-          ¿Y eso? No sé, me he arreglado como siempre.
-          Será que te echaba de menos.
-          Pues aquí me tienes cariño. Soy todo tuyo.


Tras unos pocos arrumacos, Paulova se separó de él para contarle que había hablado con la policía esa mañana también.
-          O sea, que estamos como al principio, ¿no?
-          Más o menos. No tienen testigos, ninguno de los demás invitados vio ni escuchó nada y tampoco han salido de la cárcel los compañeros más cercanos de Eristof, así que no tienen nada. Lo siento.
-          Mucho me extraña que con el odio que me tiene Eristof no haya sido el entorno de él.
-          Bueno, dejemos que la policía se encargue de investigar.


Paulova cogió del cuello de la camisa a Kevin y lo acercó a ella para besarlo pasionalmente.
-          ¿A qué viene tanta pasión cariño?
-          ¿No puedo besar a mi marido?
-          Sí, pero… ¿y la comida? ¿Y tus clases?
-          Todo eso puede esperar…


CONTINUARÁ…

lunes, 8 de enero de 2018

Capítulo 14 de "The Shadow"

CAPÍTULO 14

Ambos estaban nerviosos ya que por parte de Walcott era la primera novia oficial que tenía desde que era un adulto con trabajo hecho y derecho. Por parte de la chica, iba a conocer a los mejores amigos de su novio y no sabía cómo iba a caerles.
-          ¿Crees que he acertado con el vestido Walcott?
-          Cariño, estás preciosa. Se van a quedar tan impresionados como yo cuando te he visto.
-          ¿De verdad? ¿No será muy atrevido?
-          Caroline, estás perfecta.


Una vez que llamaron al timbre, Kevin y Pau los recibieron con una amplia sonrisa mientras los hacían pasar.
-          Chicos os presento a Caroline. Carol, ellos son Kevin y Pau.


El abrazo entre ambos amigos fue muy caluroso, ya que llevaban bastante sin verse.


Después de la presentación oficial las dos chicas se dieron un par de besos acompañados de una amplia sonrisa.


Tras eso, los hicieron pasar por el comedor donde allí pondrían la cena de esa noche.
-          Menudo comedor más grande tienes, Kevin,-comentó asombrado Walcott-.
-          Gracias tío jeje. Si quieres después de cenar os enseño el resto de la casa.
-          ¡Claro! Nos encantaría, ¿verdad cielo?
-          Sí,-dijo Caroline algo más tímida-.


Pau hizo que todos se sentaran mientras ella iba a buscar la comida que esa noche era una bandeja de aceitunas con patatas y algo de picoteo acompañados de unos muslitos de pollo con muy buena pinta.
-          Guau, menuda pinta tiene. Qué gran cocinera eres Pau,-elogió Walcott-.
-          Yo no he sido. El mérito es de Kevin.
-          ¡Anda ya! Eso seguro que lo ha pedido en algún sitio de comida instantánea jajajaja.
-          ¡Walcott!-dijo Caroline dándole un pequeño golpe en la pierna-.
-          No pasa nada cariño, Kevin y yo nos comportamos así el uno con el otro, ¿a que sí Pitbull?
-          Caroline,-dijo Kevin-, ¿cómo te has podido enamorar del idiota de Walcott?
-          Jajaja, tiene sus momentos, pero es muy especial.


Tras servirse los platos, todos se pusieron a comer ya que, sorprendentemente, la comida estaba muy buena.


El matrimonio tenía curiosidad por conocer más a la novia de Walcott y le hacían diferentes preguntas.
-          ¿Y a qué te dedicas?-preguntó Paulova-.
-          Soy profesora en el Instituto Franklin de secundaria.
-          Ah, qué bien. Pues yo estoy en el último año de la carrera.
-          Genial, ¿qué estudias?
-          Administración de empresas. Y no sabes las ganas que tengo de terminar ya. Estoy harta de trabajos, estudiar enciclopedias enteras de apuntes…
-          Sé lo que es eso y no se lo recomiendo a nadie. Mucho ánimo Pau.


En ese momento, Walcott le dio un pequeño toque a Pau en el pie y ella lo miró mientras que él movió un poco la cabeza hacia el lado de su novia y le guiñó el ojo como para preguntarle qué le parecía su novia. Paulova bajó la cabeza y sonrió sin contestar, algo que puso más nervioso al chico.


A su vez, Kevin charlaba animadamente con Caroline.
-          Pues yo trabajo como jefe del departamento de programación en la empresa de mi suegro, aunque ahora estoy de baja. Me imagino que te lo contaría Walcott, ¿no?
-          Sí, algo me comentó. Lo siento mucho.
-          Muchas gracias mujer, pero ya no tiene importancia. Hay que quedarse siempre con lo positivo y es que sigo vivo, tengo salud y tengo a mi mujer y a mis amigos a mi lado.


Walcott se levantó de la mesa haciendo que todos lo miraran.
-          Voy a llevar el plato a la cocina y así ayudo un poco.


Paulova no lo podía permitir. Era su invitado y no tenía por qué hacer nada de eso.
-          Walcott, déjamelo a mí que tú eres nuestro invitado.
-          Pero quiero ayudar. Si quieres vayamos los dos a la cocina.
-          Bueno, está bien…


Una vez llegaron allí, Walcott cogió a Pau y poniéndole las manos en los hombros le preguntó preocupado…
-          ¿Qué te ha parecido Caroline? Estoy en un sinvivir desde que he llegado.
-          Me cae muy bien. Es algo tímida pero se ve simpática y buena chica, además es muy guapa, ¿eh?
-          ¿Entonces te ha gustado? Ufff, no sabes el peso que me quitas de encima.
-          Pero a quien le tiene que gustar es a ti.
-          Ya, si yo lo sé pero por eso estaba más nervioso, porque para mí ella se ha convertido en una pieza muy importante de mi vida y quería que encajara bien junto a las demás piezas que sois vosotros.


Paulova sonreía feliz de ver a su buen amigo perdidamente enamorado.
-          Y pensar que gracias a ti conocí a Kevin…
-          Ya te digo. Y pensar que fui yo el que tuvo iniciativa y quería ligar contigo…
-          Y que te llevaras un puñetazo de Eristof también.
-          Ah bueno, yo es que soy un perfecto caballero jajaja.


Kevin estaba cogiendo más confianza con la novia de su buen amigo y el hielo se había roto más entre ellos.
-          ¿Y fue él quien te conquistó o fue al revés?
-          Fue él pero por lo pesado que se puso jajaja.
-          Típico de él. ¿Cómo fue?
-          Pues fui un día al banco y en cuanto me senté y quitó la cabeza de la pantalla se quedó sin pestañear durante un momento antes de que yo me presentara. Luego un día me llama citándome por un problema con mis datos en la ficha del banco y todo fue una excusa para volver a verme. Y también me regaló un par de entradas para ver una película por no sé qué promoción que había en ese momento. Total que las acepté y al ir al cine me lo encontré “casualmente” pasando por allí.
-          Uy sí, ya me lo veo: “Qué sorpresa verte por aquí, ¿cómo tú por aquí?” y cosas de esas, ¿no?
-          Exactamente jajajaja.


La historia que le estaba contando Caroline enganchaba a Kevin, además, el hecho de imaginarse en esas situaciones a su amigo le causaba mucha risa.
-          Total, que acabé ofreciéndole la entrada porque me dijo que ir al cine sola, de noche y siendo tan guapa no era bueno. Yo en ese momento no pude aguantar la risa y me carajeé sin parar mientras que él mantenía esa sonrisa tonta que pone cuando quiere conseguir algo.
-          Ay sí, esa sonrisa idiota con una pequeña risita que suelta de vez en cuando jajaja, qué coraje me da cuando me lo hacía a mí para conseguir cualquier cosa.
-          ¿A ti también te lo ha hecho?
-          Buenoooo, conmigo tiene un máster en eso ya jajaja. Ya son muchos años conociéndonos.
-          Pues al final entramos en el cine y nos sentamos juntos y a la mitad de la película me echó el brazo por encima de los hombros y me besó la mejilla y al volverme para decirle que qué se creía que estaba haciendo me besó en la boca y… menudo beso.
-          Ostras, a tope iba jajaja. ¿Y qué pasó al final?
-          Pues que nos tuvieron que echar del cine porque nos… emocionamos un poco.
-          Jajajajajaja, madre mía. Gracias por contármelo porque voy a estar martirizándolo con esto cada vez que quiera jajaja.


Momentos después llegaron Paulova y Walcott que se quedaron algo extrañados pero, a su vez, contentos al ver el buen rollo que había entre ambos. Sin embargo, a Kevin de repente se le comenzó a nublar la vista, pero no dijo nada. Al poco tiempo se levantó diciendo que quería lavarse las manos pringosas que se le habían quedado tras la comida.


Entró en el baño más cercano y abrió el grifo mientras mojaba sus manos que luego las echó a su cara.


Kevin pestañeaba lentamente y movía su cabeza hacia los lados para intentar que se le pasara el aturdimiento que tenía.


Pero esa sensación no se iba, persistía e incluso empeoraba porque comenzó a ver todo borroso a su alrededor.


Paulova propuso ir al salón para esperar a Kevin antes de comenzar el tour por la casa y así enseñársela a la pareja.


Al entrar Walcott y Caroline se sorprendieron por el enorme lujo que tenía.
-          A mi padre no le gusta reparar en gastos. Para su “nena”, como él dice, lo quiere todo.
-          Está precioso, la verdad,-dijo Caroline-.


Los tres se sentaron frente a la chimenea que daba un calor muy agradable en aquella noche lluviosa de noviembre. Ambas chicas charlaban animada y distendidamente mientras que Walcott pensaba en por qué estaba tardando tanto en salir Kevin del baño.


Pasados dos minutos Walcott anunció que iba a preguntarle qué le pasaba a Kevin. Tal vez le habían dado ganas de hacer de vientre y estaba estreñido, no lo sabía.


Llamó a la puerta pero no obtuvo respuesta, por lo que tras unos segundos esperando y pegando la oreja a la puerta entró diciendo que iba a entrar pero al hacerlo se quedó completamente quieto al ver a Kevin tirado en el suelo.


Rápidamente se agachó y notó que tenía pulso y que seguía vivo. Poniéndose detrás de él lo levantó para intentar que se despertara mientras le daba pequeñas palmaditas en la cara.
-          Kevin, Kevin tío despierta. ¿Qué te pasa tío? ¡Vamos Kevin!


Al ver que Kevin seguía completamente igual comenzó a gritar ayuda.
-          ¡AYUDA! ¡LLAMAD A UNA AMBULANCIA!


CONTINUARÁ…