miércoles, 15 de noviembre de 2017

Capítulo 39 de "Cero" (FINAL)

CAPÍTULO 39

Dos semanas más tarde, Naim se llevó a Jessica a picotear por ahí para cambiar el día a día y disfrutar de la noche veraniega.


Por otra parte, Eva estaba también sentada en una terraza hablando con su chico.
-          Me encantan las noches así. Son las noches perfectas para tumbarse en la playa a ver las estrellas.
-          Es un plan perfecto, preciosa. Cuando salgamos de aquí vamos a dar un paseo, ¿vale?


Naim se paró en seco. Al fondo vio a Eva con su novio o lo que tuviera.
-          Creo que será mejor que vayamos a otro sitio. Esto está vacío.
-          Venga vale. ¿A dónde vamos papá?


A Eva le dio por mirar al principio del pasaje y se dio cuenta de que ahí estaba Naim y la pequeña Jessica.
-          ¡Naim, hola! Venid aquí con nosotros. Mira cariño, es Naim, el amigo de Scott y Bianca del que te hablé con su hija.


El muchacho se quedó mirando a los dos que se aproximaban poco a poco hacia ellos. La cita romántica y solitaria se acababa de ir al garete.


Jessica y Naim subieron las escaleras hasta llegar donde se encontraba la pareja.
-          Buenas noches, esperamos no interrumpiros.
-          ¡No! Tranquilo, íbamos a picotear algo. Sentaos con nosotros, venga,-contestó simpática Eva-.


Ambos se sentaron junto a la pareja y rápidamente Eva se puso a charlar con Naim mientras que el chico de ella permanecía callado mirándolos. No le gustaba la idea de que hubieran aparecido, pero lo que menos le gustaba era que Eva los había invitado a sentarse con ellos dos sin consultárselo antes.


Eva comentaba ciertas cosas del trabajo con Naim.
-          El otro día sólo escuchaba piropos tuyos. Dicen que actuaste muy bien frente a esos narcos. Llevaste la operación de 10.
-          Ya sabes cómo es la gente, que le encanta exagerar, pero bueno.
-          Tú tan discreto como siempre. No es malo afirmar que lo hiciste bien.
-          Hice mi trabajo, eso es todo jeje.


Jessica miraba en silencio a Eva. Le gustaba aquella mujer porque le parecía de lo más simpática con su padre, aparte de que Naim siempre venía hablando muy bien de ella cuando llegaba a casa.


Naim seguía absorto en la conversación.
-          Uhm, me está entrando hambre ya. ¿Pedimos algo?-preguntó Naim-.
-          Sí, podríamos pedir unos montaditos, aceitunas y algo de eso,-contestó Eva-.
-          ¿Tú tienes hambre Jessi?-dijo Naim a su hija-.


Antes de que contestara la niña, Eva intervino.
-          Jessica, ¿qué te parece si vamos a pedir tú y yo por todos?
-          ¡Sí! Perfecto jejeje.
-          Venga, ven conmigo.


Las dos chicas se levantaron, Eva le cogió la mano a Jessica y juntas entraron al local donde se pusieron a mirar la carta y elegir algo para que todos pudieran comer.


Mientras tanto, Naim se quedó con el chico de Eva.
-          Y bueno, ¿cómo te llamas? Como no has abierto la boca desde que hemos llegado…
-          Me llamo Carlos.
-          Encantado jeje. ¿Qué te pasa? ¿Te ha comido la lengua el gato?


El tal Carlos no sonreía ni aunque le pagaran y se dedicaba a mirar serio a Naim.
-          Esa broma no ha tenido gracia.
-          Bueno, menudo humor que traemos. ¿Pasa algo?
-          A ti no te importa si me pasa algo.
-          Oye, ¿te doy un consejo? Baja la calle y a mano derecha hay un todo a 100, ve allí y mira si les queda simpatía porque a ti se te ha gastado.


Carlos sonrió un segundo y contestó bastante borde a Naim.
-          Mira, soy así. Si no te gusta como soy, aire; ya sabes dónde está la salida. Y menos bromas que ni te conozco ni quiero hacerlo.
-          Eh, tranquilo tío. Lo único que quería era romper el hielo, que estás más callado que en misa.
-          Ese es mi problema.
-          Ya lo sé, no hace falta que te repitas, que ya me he enterado.


Se hizo un silencio bastante incómodo de soportar donde Carlos miraba con desprecio a Naim, que había girado su cabeza para ver si venían las chicas con la comida y así cambiar un poco el ambiente. Naim girándose volvió a mirar a Carlos y se dio cuenta de su expresión. A punto de decirle algo, se aguantó y se calló.


Naim miró hacia otro lado haciendo un gesto de negación con la cabeza mientras torcía la boca. Carlos en ese momento saltó como un potro desbocado.
-          ¿Algún problema?
-          ¿Te crees el centro de la atención? ¿Acaso estoy hablando contigo?
-          Ahora sí.
-          Mira… déjame en paz, ¿vale?
-          Si quieres que te deje en paz coge a tu niñita y te largas de aquí, que habéis venido a joder la noche solamente.
-          Eh, cuidadito lo que hablas de mi hija.
-          Uy, que el nene se pone chulo.


Naim se levantó dispuesto a coger a Jessica y largarse de allí, pero Carlos se levantó a la par suya y se acercó peligrosamente a su cara.
-          ¿Te vas a ir? Eso, vete. Huye como un cobarde.
-          Mejor me voy a callar lo que pienso…-dijo Naim sonriendo sarcásticamente-.


Carlos frunció el ceño y prosiguió con los ataques a Naim.
-          ¿Ves? Sigues siendo un cobarde. Si tienes cojones dímelo hombre, ¡vamos!
-          No te lo voy a decir por dos razones: Primero, si te lo digo aquí vamos a acabar muy mal y segundo, me rebajaría a tu nivel.
-          ¿Mi nivel? ¿Y cuál se supone que es mi nivel?
-          El de la idiotez. Y estoy seguro que si bajo a tu nivel allí me ganarás con amplia experiencia.


Naim comenzó a sonreír frente a la cara de Carlos que reflejaba un gran cabreo que intentaba controlar pero que no conseguía.
-          A este brabucón hay que callarlo como sea,-pensaba Naim-.


Pero esto no había hecho nada más que empezar.
-          Desde hace dos semanas, Eva no para de hablar de ti y de mencionarte y entre tantas cosas que ha dicho, he entendido que estás solo viviendo con una niña que encima no es ni tu hija. Yo por lo menos tengo a alguien en mi vida y no estoy solo y encima de pagafantas teniendo que cuidar de una niña que ni siquiera es mía.
-          Serás…-Naim contenía su rabia y sus ganas de pegarle un puñetazo bien fuerte en la cara. Había tocado su punto débil y Carlos estaba consiguiendo sacarlo de sus casillas, pero quería aguantar y no caer en la vía fácil: El guantazo-.


En ese momento las chicas salieron del sitio tras haber pedido. Hasta que le trajeran las cosas esperarían fuera, pero al salir se encontraron con una situación que estaba fuera de lugar.


Eva subió las escaleras y llamó a Carlos.
-          ¡Carlos!
-          ¿Qué?
-          Ven aquí, tenemos que hablar.
-          ¿Para qué quieres que hablemos?
-          ¡Que vengas te he dicho!


Cuando Eva y Carlos se fueron a otro sitio, Jessica abrazó a Naim.
-          No quiero que te pelees papi.
-          Tranquila que no va a pasar nada. Estoy aquí contigo, ¿vale guapa?


Eva estaba cabreada con Carlos porque conocía a Naim y también conocía como era su chico…
-          Carlos, cada vez que hablo con un chico te pones de los nervios y te cabreas. Estoy harta de que estés de ese humor. Soy una chica libre, ni tú ni yo somos novios todavía y así no vas a conseguir nada conmigo.
-          Llevamos más de 3 meses saliendo, hablo con mi padre para que te deje el alquiler de la casa más barato, nos hemos acostado juntos y ahora me dices que no somos novios, ¿no? ¿Pero de qué vas tía?
-          Voy de que Naim es un amigo mío y que tú te pones celoso el segundo después de que comience a hablar con él. En lugar de cabrearte, lo que deberías hacer es conocerlo más. Seguro que te sorprende.


Carlos no se iba a callar lo que pensaba, estaba claro.
-          Lo que me sorprende es que desde hace dos putas semanas no paras de hablar de él. Que si Naim para arriba y Naim para abajo. A mí me importa tres leches lo que haga o deje de hacer ese tío, ¿te queda claro? A mí quien me importa eres tú y lo que no me apetece es que este tío venga de vete a saber dónde, echarte 2 miraditas y que tú caigas como una tonta.
-          ¿Pero qué estás hablando? Ni nos echamos miraditas ni tampoco tenemos interés el uno por el otro.
-          Venga ya, ¿a mí me vas a contar cuentos? Si se te nota a kilómetros que te pone cachonda. ¿Te lo has follado ya?


Eva estaba flipando en colores después de escuchar el comentario de Carlos.
-          ¿Pero quién te crees que eres para llamarme puta chaval? Mira…
-          ¿Qué quieres que mire eh?-dijo Carlos interrumpiendo a Eva-. Tú eres mi novia digas lo que digas y como pareja tuya que soy a partir de ahora vas a dejar de ver a ciertas personas empezando por el rubio pollo ese.
-          ¿Cómo has dicho? ¿Tú me vas a decir a mí a quién tengo que ver o dejar de ver? ¿Tú estás tonto o qué te pasa?


La discusión estaba caldeándose de tal forma que los gritos hicieron que Naim mirara preocupado hacia la pareja.
-          Jessica, quédate aquí. Ahora vengo.
-          ¿A dónde vas? ¿Qué vas a hacer?
-          Voy a solucionar esto de una vez por todas.
-          ¡Ten cuidado!


Naim bajó las escaleras y se puso frente a los dos y carraspeó un poco.
-          ¿Se puede saber qué está pasando aquí?
-          ¿Y a ti qué te importa desgraciado? Lárgate ya, haznos el favor.
-          No hasta que esto se haya solucionado.


Carlos se volvió hacia Naim más cabreado que antes.
-          A ver, será que el rubio te hace más tonto todavía, porque me parece a mí que tú eres gilipollas, ¿qué parte no entiendes de que te largues?
-          ¿Y tú qué parte no entiendes de que te calmes un poquito?
-          ¿Y si no quiero qué? ¿Me vas a pegar?


Eva suspiró cansada de la actitud de Carlos.
-          Chicos, dejadlo ya venga.
-          De eso nada Eva. Esto no va a quedar así,-dijo Naim-.
-          Uh, ¿me estás amenazando?-dijo con tono chulesco Carlos-.
-          ¿Acaso estoy hablando contigo ahora?


Naim estaba tremendamente serio, algo poco usual en él ya que últimamente no se le veía nada más que sonreír. Eva se sorprendió al verlo de esa forma.


Carlos seguía con su chulería hacia adelante y no había nadie que lo callara.
-          Mira, rubio de los cojones, estamos hablando MI novia y yo. Aquí tú ni pinchas ni cortas, así que vete con tu niñita a dar por culo a otro lado.
-          No me voy a ningún lado. Eva es amiga mía y…
-          De amiga nada,-dijo Carlos interrumpiendo de nuevo-. A partir de hoy no es tu amiga, así que largo. No te quiero ver ni a dos kilómetros a la redonda.


Naim sabía que ese tío necesitaba una gran cura de humildad. Esa bordería y chulería era inaguantable.
-          Tienes gracia tío, ¿sabes? Porque eres como un loro, hablas y hablas diciendo cosas donde nadie te va a hacer caso.
-          A ver si te queda clarito que aquí se hace lo que yo quiero, ¿entendido? Si yo digo que tú te vas a ir a tomar por culo con la niñata de mierda te callas, obedeces y te vas, ¿captas la idea?
-          Y tú a ver si entiendes lo que te voy a decir: Como vuelvas a insultar a mi hija de esa forma…
-          ¡Qué! ¡Qué me vas a hacer!-dijo sacando pecho-.


Naim tenía la cabeza roja de la tensión que tenía acumulada encima. ¿Cómo podía ser tan… de esa forma?
-          Eres un chulo tío, te crees que sacando pecho y gritando vas a lograr intimidarme. Pues para que lo sepas, te queda mucho camino por recorrer chaval. Perro ladrador, poco mordedor.
-          ¿Me estás diciendo que no tengo cojones?
-          Básicamente.
-          Ah bien, pues a ver si tienes tú los cojones de parar esto…-dijo Carlos propiciándole un guantazo que resonó en todo el lugar-.


La mejilla de Naim se puso roja al momento. Llevándose la mano a su mejilla se la tocó notando que estaba caliente. Naim miró a Carlos que sonreía satisfecho como si hubiera obtenido una victoria.
-          Oh, la has cagado Carlitos.
-          Uy, que el nene se ha cabreado. ¿Me vas a pegar? Aquí te espero… nenaza.
-          Vale, espérame pero en el calabozo. Quedas detenido por pegarle a un agente de la ley.


Carlos comenzó a carcajearse, pero Eva todo lo contrario. Cerró los ojos lamentándose de lo que había pasado. Carlos se lo tenía bien merecido.
-          ¿Has oído nena? El pavo este dice que es policía.
-          Carlos, dice la verdad. Trabaja conmigo en comisaría… La has cagado y bien.
-          Después de todo lo que me has hablado de él ¿y eso no me lo dices? La boca tan grande que tienes será para comer pollas porque no sirve de nada.


Naim no aguantaba más, así que lo cogió de los brazos con fuerza. Ese ya no se escapaba.


Pero Carlos no se iba a ir de rositas. Eva tenía un as en la manga.
-          Naim, no te lo lleves todavía.
-          Eva, ¿qué quieres hacer?
-          Suéltalo un momento.
-          ¿Para qué?
-          Por favor Naim…


Naim obedeció a Eva y Carlos se volvió hacia ella.
-          Que sepas que nunca hemos sido novios, que si me he acostado contigo es porque estás bueno, que me aproveché de ti con el alquiler de la casa, que te la puedes quedar si quieres. Nada más, ¡ah! Y que con tanto músculo se te ve pequeña… Ahora sí, hasta nunca “peque”.


Carlos se quedó sin expresión ninguna. Naim lo volvió a coger de los brazos mientras llamaba a sus compañeros de comisaría que vinieron enseguida y se lo llevaron.


Una vez se habían ido todos, Naim se acercó a Eva.
-          ¿Cómo te encuentras?
-          Ya mejor. ¿Tú cómo estás?
-          Perfectamente, tengo la cara muy dura jajaja. Ahora respóndeme a una pregunta.
-          Claro, dime.
-          ¿Se había puesto así alguna vez antes?


Eva se quedó callada, como si la hubieran pillado.
-          Tanto nunca. Tenía a veces unas grandes broncas con él, pero nunca habíamos llegado a tanto.
-          ¿Te puso la mano encima?
-          No me pegó, tranquilo.


Naim suspiró más tranquilo cuando escuchó las palabras de Eva.
-          Es verdad que se había puesto chulo y eso no me gustaba un pelo. Ha sido verlo hoy cómo se ha puesto primero conmigo y luego contigo... Dios mío, lo siento mucho Naim.
-          Tú no tienes la culpa de nada Eva.
-          Sí que la tengo, debería haberle parado los pies.
-          Hubiera sido peor. Si te llega a poner una mano encima…


Eso Naim quería dejarlo claro. No quería que a Eva ningún tío le pusiera la mano encima.
-          Y una cosa, si tenías problemas, ¿por qué no acudiste a mí?
-          Porque tú ya tienes suficiente con lo tuyo. Si encima te molesto con mis problemas…
-          Tonterías. Tú y yo somos amigos y los amigos cuidan los unos de los otros.


Eva sonrió a Naim agradecida por sus palabras.
-          Gracias Naim, eres un sol.
-          Anda, vente con Jessica y conmigo a casa después del picoteo, ¿vale?
-          No, de verdad. Yo me voy ya a casa…
-          De eso nada, tú vienes con nosotros.


Un par de horas después, Naim acostaba a Jessica en su cuarto.
-          Buenas noches pequeña. Que descanses.
-          Gracias papá. Buenas noches y hasta mañana.


Naim salió del cuarto cerrando la puerta con cuidado. Eva lo esperaba fuera.
-          Ya está dormida. Estaba cansadísima.
-          Es normal, ha sido un día muy largo.
-          ¿Vamos al salón?


Eva no paraba de agradecer todo lo que Naim había hecho por ella. Estaba realmente agradecida con él y no sabía cómo pagárselo.


Pero en realidad, lo que ellos tenían en la cabeza era otra cosa… Ambos se deseaban el uno al otro, se gustaban y aquel acto que había hecho Naim por Eva, hizo que los sentimientos hacia él resurgieran de sus cenizas como el ave fénix.


Eva miró a Naim y comenzó a hablar.
-          Yo… Creo que debería irme a casa. Mañana me levantaré temprano para recoger mis cosas y volver a casa de mis padres.
-          ¿Vas a volver?
-          Tú dirás. No tengo otro sitio a dónde ir.
-          ¿Por qué no te quedas aquí?
-          Anda, no digas tonterías.
-          De verdad, es una gran idea, así pagamos la casa entre los dos y vivimos los tres juntos, ¿qué te parece?
-          No creo que sea una buena idea…


Naim se calló y se acercó a ella.
-          ¿Qué es lo que te impide decir que sí?
-          Nada, sólo que no quiero molestar.
-          No molestas. Cada momento que he pasado contigo ha sido especial.
-          Bobadas. Cuando me tuviste que llevar a tu casa porque estaba borracha no fue para nada especial…
-          Eva, también fue especial. Llegaste a mi vida dando aliento fresco, me hiciste salir de mi pompa, de mis recuerdos, salir de la burbuja de tristeza que tenía encima… Te debo mucho Eva.
-          Naim yo… me siento alagada con tus palabras. No sé qué decir…
-          Di que sí,-dijo Naim susurrando muy cerca ya de la cara de Eva-.


Eva y Naim se miraron completamente en silencio. Ella miró los labios de él, tan sensuales y bonitos, sus ojos verdes y su mirada tan penetrante… Eva se acercó finalmente a él juntando sus labios uniéndose en un bonito y tierno beso.


Naim se separó de ella al notar su corazón desbocado en el pecho. Hacía tantos años que no sentía nada igual por una mujer que era algo casi tan nuevo como la primera vez.


Eva sonreía a Naim. Nunca en su vida había sentido algo tan fuerte por un chico como sentía por Naim desde aquella vez que durmió en su cama cuando ella comenzó a enamorarse de él…


Los dos se volvieron a besar, pero esta vez más apasionadamente. Sus bocas se abrían para dejar paso a las lenguas que ansiaban la una de la otra.


Naim comenzó a coger a Eva de la cintura. Los besos eran cada vez más largos y duraderos y la pasión iba en aumento. En un segundo donde se separaron para coger aire, Eva susurró algo…
-          Sí Naim,-refiriéndose a irse a vivir con él-.


Y finalmente, la nueva pareja siguió besándose en el sofá. El amor había triunfado y Naim había conseguido su sueño de nuevo: Formar una familia…


FIN