martes, 10 de enero de 2017

Capítulo 23 de "Cero"

CAPÍTULO 23

Nada más entrar Naim por la puerta, Jessica se lo llevó al jardín para jugar los dos juntos a una guerra de globos de agua. La pequeña quería recuperar el tiempo perdido con su “padre”.


Ambos se tiraban globos y acabaron chorreando de toda el agua que les había caído.


Un rato después, Jessica cogió su bici porque tenía que ir a casa de un compañero de clase para pedirle un libro que necesitaba leer para clase de Lengua.


Mientras tanto, en casa Naim le preguntaba a Gloria dónde estaba el baño para irse a dar una ducha.
-          Está justo detrás de ti.
-          Vale, voy a coger ropa para cambiarme y meter ésta en la lavadora porque está chorreando.


Finalmente, Naim entró en el baño y se metió en la ducha.


Gloria se quedó esperando fuera intentando controlar las ganas de entrar en el baño y comerse a Naim de un solo bocado, pero tenía que comprender que para conquistarlo, necesitaría de bastante tiempo.


Diez minutos después, Naim estaba fuera.
-          Pero qué guapo estás.
-          Anda, con una camiseta de chándal estoy para un desfile vaya jajaja.
-          Tú estás guapo aunque te pongas una camiseta rota y estés lleno de barro.


Naim se rio ante la ocurrencia de Gloria, solo que ella agachó la cabeza como avergonzada.
-          Naim… Quiero decirte algo pero no sé cómo.
-          Bueno, dispara. No creo que me sorprenda.
-          ¿Seguro?
-          Sí, venga mujer.


Gloria estaba haciéndose la víctima para conseguir lo que tanto tiempo llevaba esperando: un beso de Naim.


Naim después del beso no sabía cómo reaccionar y simplemente sonreía como un idiota sin saber lo que hacer después de ese beso que no se esperaba. En un momento, sonó el teléfono.
-          Era Jessica, que se le ha pinchado la rueda de la bici y que tengo que ir a por ella. Ni se te ocurra moverte de aquí que esto tenemos que seguirlo.
-          Sí… Está bien.


Gloria salió a toda leche de la casa, cogió el coche mientras maldecía la hora en la que la rueda de la bici de Jessica se había pinchado.


Ya de vuelta las dos mujeres, la pequeña se puso a hacer los deberes.
-          ¿Te ayudo?
-          No hace falta papi. Los ejercicios de hoy son fáciles. Gracias.
-          Vale. Si necesitas algo estoy en el salón, ¿de acuerdo?


Una media hora después, Tim apareció por la puerta.
-          Buenas noches tortolitos. ¿Interrumpo?
-          Qué va tonto. Estábamos viendo la tele. Ven, siéntate,-le dijo su hermana-.


Tim se sentó junto a Gloria como ella le había pedido y comenzó a hablar con Naim.
-          ¿Cómo va tu regreso a casa?
-          Pues por ahora perfecto. Me estoy adaptando bien.
-          ¿Has logrado recordar algo?
-          Nada de nada pero bueno, tengo la esperanza de que con el tiempo me iré acordando de todo.
-          Y otra cosa Naim, ¿has pensado en buscar trabajo?


Naim puso cara extraña. Ni un día había pasado ¿y ya le estaban buscando trabajo?


Tim continuó hablando.
-          Es que verás, como antes del accidente trabajabas con nosotros en el negocio, he pensado que sería buen momento para ir volviendo a la rutina poco a poco.
-          Yo es que no me veo vendiendo coches… no sé por qué.
-          Naim, tú entiendes de coches. Hiciste un módulo y también estuviste trabajando de mecánico, aunque claro, de eso no te acuerdas,-intervino Gloria-.
-          Pues yo a día de hoy miro un coche y ni idea chicos…


Naim estaba confundido. No se esperaba que él fuera mecánico. Se creía todo lo que le decían porque no se acordaba absolutamente nada.


Tim lo miraba extrañado ante la cara de confusión que estaba viendo en Naim.
-          Oye Naim, que si no quieres volver todavía al negocio lo entiendo. Te pido perdón por si esto ha sido demasiado precipitado. Lo siento.


Naim no se esperaba la disculpa de Tim. Él no tenía que pedir perdón por nada.
-          No me tienes que pedir perdón Tim. Es normal que ahora que he vuelto a casa, necesito algo con lo que entretenerme y trabajar me vendría genial pero es que me has pillado de improvisto…


Todos se quedaron en silencio y Naim se puso a pensar.
-          ¿Trabajar? Pero… ¿de qué? Si no me acuerdo de lo que hice hace un mes, ¿cómo voy a escoger un trabajo?


A los pocos segundos, Naim se levantó.
-          ¿A dónde vas?
-          A la salita. Me pondré el ordenador a ver qué veo por ahí.


En cuanto la puerta se cerró, Tim miró a su hermana.
-          ¿Qué Naim ha hecho un módulo de mecánica y que ha trabajado también de eso? Cada día me sorprendes más…
-          ¿Y qué quieres que le diga? Mira Naim, te encontré en el hospital un día que iba a visitar a un amigo enfermo y nos hemos inventado una vida tuya ficticia porque yo me he encaprichado de ti.
-          No me seas radical Gloria. Además, si encuentra algo, ¿cómo va a enviar su currículum si no tiene?


Gloria lo tenía todo pensado.
-          Ay Tim, parece mentira que seas mi hermano. En cuanto me dijiste que Naim se había despertado del coma y que no se acordaba de absolutamente nada, esa misma noche me inventé un currículum ficticio.
-          Gloria… Voy a empezar a pensar que tengo a una psicópata en lugar de una hermana.


A todo esto, Naim miraba puestos de trabajo y miraba su currículum. No le gustaba nada de lo que veía hasta que se fijó en uno que llamó su atención.
-          Monitor de educación física en la escuela… Eso de hacer ejercicio me gusta.  


Minutos más tarde, Naim salió de la habitación con una sonrisa.
-          Mañana iré a la escuela porque están pidiendo un monitor de educación física e iré a echar el currículum.
-          ¡Enhorabuena!-gritaron ambos-.


Naim estaba sonriendo porque sabía que si lo cogían estaría haciendo algo útil y no viviendo a expensas del dinero que trajera a casa Gloria. A partir de ahora él era el hombre de la casa y tenía que comportarse como tal.


Tim se levantó del sofá.
-          Bueno, yo me voy a dormir que estoy cansado después de tanto trabajar. Además, seguramente querréis estar solos… Buenas noches pareja.


Justo iba a salir por la puerta trasera cuando Jessica salió de la salita.
-          Buenas noches Jessica. Pórtate bien.
-          Sí tito. Buenas noches.


Cenaron los tres juntos y luego Naim quiso arropar a Jessica.
-          Que descanses guapa. Mañana te llevaré yo al cole, ¿vale? Así que estate preparada a la hora de siempre.
-          ¡Qué bien! Hasta mañana papi. Te quiero.
-          Y yo hija.


Naim se dirigió a su dormitorio cuando, para sorpresa suya, vio a Gloria con ropa escasa y tumbada en la cama.
-          ¿Qué haces vestida así?
-          Duermo así Naim. A ti te encanta…
-          Gloria, ¿a dónde quieres llegar?
-          Naim, ¿hace falta que te haga señales de humo?


Naim se sentó en la cama junto a Gloria.
-          Hoy no que estoy cansado. Ya otro día…


Gloria no acababa de creerse que un tío le acababa de rechazar una noche de sexo…
-          ¿Este tío de dónde ha salido?-pensaba ella-.


Tal y como estaba vestida, fue a casa de su hermano, pero también estaba durmiendo.
-          ¡Que vivan los abuelos!-decía irónicamente-.


Finalmente, Gloria volvió a su casa y se acostó conformándose con dormir calentita bajo el edredón, porque de otra forma no la iban a calentar, eso estaba claro…


CONTINUARÁ…