domingo, 21 de agosto de 2016

Hate | Capítulo 7

Ayer tocaba capítulo pero tuve un día bastante complicadete así que os lo subo hoy. ¡Buena semana a todos!

CAPÍTULO 7

Carlton decidió irse de Twinbrook y mudarse a otro sitio, lejos de su ciudad y de la cárcel, comenzar de nuevo. Habló con su agente de la condicional y tras unos papeleos, le concedieron permiso para poder mudarse, pero tendría que ir a firmar todas las semanas en la comisaría de la ciudad donde fuera y no salir del país en ningún momento. En cuanto recogió sus cosas, se fue a una pequeña ciudad a las afueras de Los Ángeles.


Se había buscado un trabajo de vendedor de productos estéticos y alimenticios para así obtener ingresos de alguna fuente. Su mejor don era la labia y conseguía convencer a la gente y vender bastante dentro de la clientela fija de la tienda.


Uno de esos días libres que le dieron en el trabajo, decidió irse a la playa a pasar el día. Hacía bastante calor pese a estar en septiembre pero, ya se sabe, Los Ángeles…


Justo cuando estaba a punto de quedarse dormido una chica lo despertó.
-          Perdona que le moleste, ¿tienes fuego?


Carlton dándose la vuelta le contestó.
-          No, lo siento. No fumo.
-          Ah vale, gracias de todas formas.


Un rato más tarde, escuchó movimiento cerca de él y vio que la chica se había puesto un bañador y se había tumbado cerca de él.
-          Pues no está mal la chica…


Cuando las gotas de sudor comenzaron a rodar por la frente de Carlton, se dio un buen chapuzón, refrescándose mientras nadaba un poco.


Tras unos minutos nadando, fue a secarse, pero para no mancharse de arena decidió irse a la tumbona, pero la única libre de la playa estaba junto a la chica esta.
-          Perdone, ¿le importa que me ponga aquí?
-          No hay problema jeje. La playa es libre.


Y cuando se tumbó, comenzaron a charlar un poco. Nada, la típica conversación que tienes cuando conoces a alguien. Qué tal, cómo te llamas, eres nuevo por aquí, tienes trabajo…


Tras un buen rato hablando, Carlton sintió bastante hambre y se levantó dispuesto para irse, pero le daba cosa dejar a la chica allí, le había caído bastante bien.
-          Emma, ¿te apetece que vayamos a comer a algún sitio? Se nos ha hecho tarde y tengo hambre. Yo invito
-          Ah no, cada uno paga lo suyo y ya está.
-          Que no, déjame a mí pagar esta vez. La próxima vez lo hacemos a tu manera.


Emma sonrió y asintió. Le caía bien aquel hombre. Hizo bien pidiéndole fuego a él y no a otro, aunque no fumara. ¿Por qué lo hizo? Le parecía atractivo y quiso conocerlo más, simple y llanamente.


Carlton llevó a Emma a un restaurante famoso por sus grandes chuletones. Era plato único lo que comías allí y siempre te ibas saciado.


Mientras esperaban la comida no pararon de hablar y hablar. Había mucho feeling entre ellos.


Después de comer y llenarse el estómago, decidieron ir a bajar la comida a un local donde ponían buena música. Al ver que el puesto del Dj estaba vacío, Carlton vio su oportunidad de lucirse.
-          ¿Sabes que se me da bien pinchar?
-          ¿Ah sí? A ver, demuéstrame de lo que eres capaz.-          Uy, no me retes jajaja.


Carlton comenzó a mezclar y la verdad es que no lo hacía nada mal, era un novato y se notaba, pero sabía defenderse tanto que a Emma le dieron ganas de bailar.


Un par de personas más se unieron al baile de Emma, pero Carlton sólo tenía ojos para ella. En uno de los movimientos que hizo ella, se dio la vuelta y el novato Dj aprovechó para mirarle el culo.
-          Mamma mía.


A su vez, Emma sabía que con el baile y el movimiento de la falda, Carlton le estaba mirando el culo casi seguro.
-          No sé qué coño me pasa, pero este chico me está gustando mucho. No soy de las que hacen esto en una primera cita pero con él… Lo veo diferente.


Emma fue al baño para acicalarse, pintarse los labios y ponerse más mona. Quería estar despampanante para Carlton.


Cuando salió, Carlton había dejado de pinchar y se acercó a ella.
-          ¿Qué te ha parecido?
-          No lo haces nada mal señorito. Me ha gustado mucho.
-          Pues si te ha gustado esto, espera a ver lo que te tengo preparado.


Y acto seguido Carlton acercó su boca y besó a Emma. Ella se quedó muy sorprendida, no se esperaba que fuera tan rápido.


Pero tampoco puso pega. Ella cogió los brazos de él y lo acercó para seguir besándose.
-          No sé por qué estoy haciendo esto… Yo no soy así,-pensaba Emma-.


Y sí, esta es la cara que puso Carlton después de 22 años y pico sin ligar, sin besar y sin saber lo que es salir con una chica.
-          Toma, he triunfao,-pensaba Carlton-.


El beso siguiente fue totalmente apasionado y desenfrenado. Ella besaba de una manera increíble, lo que hizo que Carlton intentara esforzarse para que no notara que llevaba tantos años sin besar a una mujer.


Beso tras beso, la cosa se fue caldeando y acabaron en la casa de él, ambos tumbados en la cama y dispuestos a jugar al parchís, sí, ya sabéis, tú me comes a mí, yo te como a ti… Esas cosas.


Al día siguiente era miércoles, y sobre las siete de la tarde llegó Carlton del trabajo, se cambió y se tumbó en la cama para descansar un poquito antes de hacerse la cena cuando escuchó que llamaron al timbre.
-          ¡Voy!


Carlton se levantó de la cama y preguntó quién era.
-          Soy su nueva agente de la condicional. Me han dicho que debía pasarme para hablar con usted.
-          Enseguida le abro, voy a vestirme.


En cuanto se cambió de ropa, Carlton abrió la puerta y…
-          ¡¿Tú?!


CONTINUARÁ…