lunes, 8 de agosto de 2016

Hate | Capítulo 1

Muy buenaaaaaaas. Tras terminar la primera parte de "Cero", ahora toca una pequeña historia de 12 capítulos que es completamente nueva. La hice hace unos meses y estaba pidiéndome salir ya a la palestra, así que aquí os la dejo y espero que os guste tanto como a mí.
Ya sabéis que cuando termine "Hate", "Cero" volverá con su segunda parte. ¡Hasta pronto!

CAPÍTULO 1

Corría el mes de mayo de 2016, el verano se acercaba en una tranquila isla cerca de la costa este de Norteamérica. Se decía que dicha isla era el destino de los piratas para guardar sus preciados tesoros y por eso su nombre era Treasure’s Island. Era una isla pequeñita y acogedora donde gobernaba la paz y la tranquilidad salvo en una familia… La familia Edwards.


El patriarca de la familia se llama Nicolás. Es un afamado médico de dicha isla y con una gran fama. Sus vecinos lo tienen en gran estima.


Es un hombre preocupado por el bienestar de los enfermos y conciudadanos. Intenta dar lo mejor de sí mismo y lo consigue.


Nicolás está casado con Ely, miembro de la Corporación Municipal del Ayuntamiento de Treasure’s Island y amiga íntima de la alcaldesa. Se pasa el día tras el teléfono, buscando fondos para financiar proyectos, supervisando… Es una mujer muy ocupada.


Fruto del amor de ambos surgieron Carlton y Ron, que eran hermanos gemelos. Aunque son como dos gotas de agua físicamente, sus personalidades están tan alejadas como la costa este de la costa oeste de América.


Ron era más listo en los estudios, más responsable y tímido. Seguía a su hermano pese a las negativas suyas porque no iba a dejar a su hermano solo, ¿no?
-          No estoy seguro de lo que vamos a hacer.
-          Eres un cobarde de mierda Ron, no te preocupes que no va a pasar nada.


Su hermano se llama Carlton. Es mucho más osado y atrevido que su hermano, no tan responsable, pero con un don de gentes que hacía que todas las miradas se fijaran en él. Además, eso de que sus padres fueran figuras notables en la ciudad, le encantaba.
-          ¿Pero qué nos han hecho los Rodríguez para que tengamos que gastarles una broma?-se quejaba Ron-.
-          Nada, quiero ver si Rocío está en la casa. Está buenísima…
-          Carlton, tú siempre pensando en lo mismo. Vámonos.
-          Si te vas le diré a papá lo de las revistas que guardas en el cajón de tu mesa de estudio.


Como veis, Carlton era el atrevido de los dos y era quien llevaba por el mal camino al correcto de Ron.
Acercándose con cautela a la puerta de la casa,  miraron por la ventana pero no vieron a nadie.
-          Carlton, no hay nadie. ¡Vámonos!
-          Shhh baja la voz idiota. Llamemos; tal vez esté arriba.


Ron miraba miedoso a su hermano mientras éste reía y llamaba al timbre. Se calló esperando una respuesta que vino segundos después. Una voz dulce que provenía de arriba gritó “voy”, a lo que Carlton respondió corriendo de ahí y llevándose a su hermano.


Segundos después salía Rocío, harta de que le gastaran la misma broma todas las semanas.


Ambos hermanos corrieron a la calle siguiente y ahí se montaron en un taxi que los llevó a la bolera. Así pasarían una buena mañana de domingo.


Una vez que llegaron, Ron fue a pagar la pista mientras que Carlton se preparaba. Al ir a empezar, Rocío entró en la bolera sin saber que sus bromistas “amigos” estaban allí. Ron no sabía cómo actuar, era presa del pánico.
-          ¡Carlton! ¡Vámonos!
-          Si acabamos de pagar, vente aquí.
-          Pero mira quien ha venido…
-          Pues muy bien, ven aquí ya, hombre.


Le tocaba a Carlton tirar primero y, como buen jugador que es, hizo pleno.


Dándose la vuelta miraba a su hermano con aires de grandeza.
-          Pleno… Veamos si puedes hacer lo mismo Ron.


Pero fue imposible. Ron intentó tirar la bola con más energía y se fue detrás de ella. Tiró 8, pero esa caída fue lo que desató las carcajadas de su hermano.


Ron miraba hacia la pista quejándose de su hermano y de su buena suerte.
-          Algún día seré mejor que él y me reiré en su cara,-pensaba-.


En mitad de la partida, una chica le pidió una foto a Carlton, que posó sin problema.
-          Aprende Ron, así es como se posa. Vente y nos hacemos una foto los dos, no me seas tímido.
-          ¡Que no!


Ese mismo día, a la hora de comer, charlaban sobre sus cosas haciendo que la comida fuera bastante amena.


Ely comentaba la idea de la alcaldesa, que quería reformar aquel viejo edificio abandonado junto a la fábrica para hacer un garaje y un rascacielos y para eso se necesitaba mucho dinero.


Ron se interesaba por el mundo político y siempre daba su opinión al respecto.
-          Eso daría una visión nueva a la isla mamá, pero la financiación es complicada, lo entiendo. ¿Cómo vas a hacerlo?
-          Me gustaría contactar con algún gobierno, a ver si está interesado en que publicitemos algo aquí y así ayudarnos mutuamente.
-          Si puedo ayudar yo en algo…


En ese momento se escuchó toser a Carlton seguido de una risa.
-          ¿Cómo vas a ayudar a mamá en eso? Son temas muy complicados para chicos de 17 como nosotros. Además, ¿cómo la ayudarías? ¿Vendiendo tu colección de Action Man?
-          Carlton, deja en paz a tu hermano. Él lo dice con toda la buena intención del mundo. Deberías aprender de él e interesarte más por la política. Gracias a nosotros, la ciudad y la población vive en perfectas condiciones. La gente es feliz.


Carlton hizo un gesto de desagrado con la cara y siguió comiendo ante la atenta mirada de enfado de su padre.
-          Trata con más respeto a tu madre y a tu hermano señorito.
-          Si no he dicho nada, papá.
-          ¡Ni dicho ni dicha! ¿Has entendido lo que te he dicho?
-          Sí, papá…


¿Qué os parecen nuestros protagonistas Carlton y Ron?

CONTINUARÁ…