viernes, 17 de junio de 2016

Capítulo 15 de "Cero"

Tras el capítulo del otro día donde al fin se revela parte del secreto mejor guardado de Naim, prosigamos hoy con la historia...

CAPÍTULO 15

Hace año y medio, una mañana cualquiera, Naim se vestía para ir al trabajo pensando en lo que le esperaba esa tarde y el resto del fin de semana. Era un viernes.


Fuera del dormitorio, Ashley preparaba el desayuno y los bocadillos que se comerían ese día mientras iban de camino al camping. Max, su hijo esperaba.
-          ¿Falta mucho mamá?
-          No. Espérate un poco anda.


Ashley miró de reojo a su hijo dibujando una media sonrisa. Era igual de impaciente que su padre.


A los pocos minutos, Max comenzó a hacer ruidos de motor.
-          ¿Qué haces hijo?
-          Jugando a las carreras.
-          ¿Y para eso tienes que sacar el casco? Anda, ve y guárdalo por favor. En unos minutos nos
vamos.
-          Vale mami, ahora voy.


Naim salió del cuarto ya arreglado.
-          Buenos días cariño. ¿Has terminado el desayuno?
-          Tú igual que tu hijo, jajaja.
-          Bueno, ¿qué quieres? En algo se tiene que parecer a ti… Es igual de guapo que tú.


Naim se acercó a su mujer y la besó en la boca.
-          Te quiero peque.
-          Y yo también a ti príncipe.


Luego se despidió de su hijo que acababa de guardar el casco y las gafas en su cuarto.
-          Campeón, ahora me voy al trabajo pero luego te veo en el camping, ¿eh? Ya verás que vamos a pasar un fin de semana fantástico.
-          ¡Sí papi! ¿A qué hora sales del trabajo?
-          Sobre las dos y media de la tarde. Para las cuatro estoy allí con vosotros.
-          Chupi.
-          ¡Ah! Una cosa: cuida de mamá, ¿vale? Ahora eres el hombre de la casa.
-          ¡Gracias! Te quiero mucho papi.
-          Y yo también te quiero.


Max se quedó mirando cómo su padre se iba. Él quería que su padre se fuera con ellos, pero tenía que trabajar y Max no quería que hoy lo hiciera.
-          Ya estamos listos, ¿nos vamos Max?


Max y Ashley cogieron sus cosas, las cargaron en el coche y salieron de allí para ir al camping.


Pero cuando estaban saliendo de la ciudad, tuvieron que pasar por un punto negro, una zona con muchas curvas y que era peligrosa. Cuando se acercaba la primera curva, los frenos no funcionaban y el coche se precipitó ladera abajo hasta caer en la orilla de una playa. Cuando las autoridades llegaron se encontraron el coche ardiendo y un gran fuego. Unos metros hacia el lado, había una maceta con una nota dentro que decía: “Bienvenidos a mi jardín. Nuevo abono especial de carne humana, especialmente para árboles frutales.”


Naim salió a correr como cada tarde hacía, así hacía ejercicio y despejaba su mente.


Y durante nueve meses, durante el otoño, el invierno y toda la primavera hasta llegar al verano del año siguiente siguió haciéndolo con un mismo destino: la playa.


Allí se quitaba la camiseta y se metía en el agua directamente para refrescarse.


Al salir, esa mañana pareció ver a alguien conocido por allí.


Vio que era Eva y fue a saludarla.
-          ¡Eva! ¿Cómo tú por aquí?
-          ¿Naim? Ay, no te veo por el sol…
-          Soy yo jeje, ¿qué tal?


Eva se incorporó y se puso a hablar con Naim.
-          Pues bien, descansando de esta mañana que hoy ha sido dura…
-          Ya os he visto. A mí me da miedo eso; no sé cómo os podéis poner en peligro todos los días.
Nunca se sabe el desalmado que te puedes encontrar.
-          Pero para eso no hace falta ser policía, nada más saliendo a la calle te encuentras con uno que se le haya ido la cabeza, saca una pistola, te mata, ¿y ahora qué? Eso no tiene nada que ver.
-          Ay ya lo sé, pero es más peligroso ser policía…
-          No te lo niego, pero para eso estamos, para coger a tipos así.
-          Y bueno, ¿cómo es que has venido a la playa?
-          Vengo casi siempre que puedo haciendo ejercicio, me doy un chapuzón y luego me vuelvo a
casa. ¿Y tú? Estás muy guapa.
Ahí Eva se sorprendió… ¿Naim echando piropos?


Eva no sabía cómo contestar.
-          Pues… gracias por el piropo. Yo vengo cuando me quiero relajar. Me tumbo escuchando las olas del mar y así me tranquilizo un montón.
-          La música ayuda también a relajarse, te lo digo por experiencia.
-          Lo sé, pero no tengo una familia demasiado permisiva… Nada más que pongo algo de música que me gusta ya salta mi padre diciendo que baje esa mierda que eso no es música ni es nada, que si tal y cual… Mira, paso de su culo.
-          ¿Vives con tus padres todavía?
-          Pues sí. Ya sé que debería estar viviendo sola pero con el sueldo que tengo y los pocos ahorros que tenía, no me da para alquilarme un apartamento decente aún.
-          Bueno, como te veo apurada, ¿te quieres venir esta tarde a mi casa, vemos una peli y cenamos?


Eva ya estaba descolocada totalmente. ¿Naim le estaba pidiendo una cita? ¡¿A SU CASA?!
-          Yo… es que no lo sé… ¿tú quieres que vaya?
-          Sino no te lo pediría, ¿te apetece el plan entonces?
-          Sí me apetece, claro, pero… me extraña mucho tu proposición. La última vez que hicimos algo juntos fue el año pasado con Scott y Bianca y estabas más rancio...
-          No me lo tomes en cuenta, ya ha pasado un año como tú dices. ¿Tanto te cuesta creerlo?


Naim estaba algo despistado. Estaba siendo amable con Eva y ella parecía evitar la invitación.
-          Hombre, con los antecedentes que tienes de simpatía…
-          Vale, entonces no quieres venir, lo entiendo.
-          Que no tonto, que sí voy.
-          ¿Estás segura? No quiero obligar a nadie.
-          Si lo hago más por escucharte que por otra cosa jajaja. Has picado como un novato.
-          Serás… Ahora te voy a poner Paranormal Activity o El Exorcista.
-          Ni se te ocurra o mueres…


Eva y Naim se rieron.
-          Venga, vístete y vámonos, que Paranormal Activity es larga.
-          Tú sigue…
-          Ay Eva, donde las dan las toman jajajaja.


Unos diez minutos después, ambos llegaban a la casa de Naim mientras que charlaban animadamente.
-          Ahí está tu casa, ¿no? No me acuerdo bien.
-          Normal, si cuando la viste ibas ciega y media.
-          ¡Eh! Que una mala noche la tiene cualquiera. Además, por la mañana estaba totalmente sobria.
-          Se notó que estabas sobria.
-          ¿Y eso por qué lo dices?
-          Te faltó comerte las piedras.
-          Al final te voy a coger una tirria impresionante… jajaja.


Una media hora después, Naim y Eva estaban viendo una película que eligieron entre los dos, una comedia romántica para poder reírse un rato y distraerse. Sin embargo, lo que no se dieron cuenta es que Scott llegó a casa de Naim y antes de llamar a la puerta vio por la ventana que Naim estaba acompañado.


Su cara fue de total asombro. ¿Naim y Eva? ¿Por qué no?, pensaba Scott para sí mismo. Se alegraba que Naim estuviera acompañado y más si era por una chica guapa como era Eva. Eso sí, no iba a pasar la oportunidad de gastarle una pequeña broma a su mejor amigo Naim.


Scott sacó su móvil justo para hacer una foto, pero el pequeño flash hizo que Eva mirara hacia la ventana y pillara infraganti a Scott.
-          Pero… ¿qué coño está haciendo Scott?


Scott corrió lo más rápido que pudo hacia su coche y salió corriendo de allí. Esa situación le hizo recordar su adolescencia cuando iba con sus compañeros de clase a la casa del profesor de francés, llamaban a la puerta y salían corriendo, entre otras cosas…


Eva paró la película y se puso a hablar con Naim de lo que acababa de pasar con Scott.
-          ¿Te has dado cuenta de que nos ha sacado una foto a los dos juntos?
-          Ya, ¿y qué?
-          Que estamos en tu casa, los dos solos, dos compañeros de trabajo, chico y chica…
-          ¿Y?
-          ¿Cómo qué y? ¿No te importa lo que puedan decir de nosotros?
-          No. Este Scott es un payaso. Querrá gastarme una broma como siempre. No lo conoceré ya… Si parezco su padre.


Naim le quitaba hierro al asunto.
-          Ya, pero no me hace gracia que la gente crea algo que no es.
-          No te preocupes Eva. Te digo que, conociendo a Scott como lo conozco, comenzará ahora con las bromitas y tal y con el mamoneo que tiene cuando está de broma, que es que el tío encima te hace reírte cuando no quieres. Qué cabrón es…
-          Sois muy amigos, ¿verdad?
-          Es el hermano que nunca tuve.


Naim y Eva se quedaron callados después de eso, pero Naim observaba a Eva, la miraba mientras pensaba.
-          Es guapa, pero no puedo fijarme en ella. Debo guardarle un respeto a mi mujer, no puedo fijarme en otra chica. Sería como traicionarla y eso no me lo perdonaría en mi vida.


Eva notó que Naim la estaba mirando y quería volverse y mirarlo, pero no la quería cagar tan rápido con Naim. Le gustaba tener una bonita amistad con él y no quería que un posible romance fastidiara todo.
-          Eva, ni se te ocurra mirarle. No puedes mirarlo, no le mires a los ojos porque si no estás perdida… Ahora no lo mires, venga, sigue viendo la peli.


Finalmente Eva se volvió y lo miró. Estaba tan guapo y tenía unos ojos tan verdes…
-          Esto… ¿seguimos viendo la peli?
-          Sí, claro. Que se me ha ido el santo al cielo, perdona.
-          No pasa nada jeje.


Ya después de picotear algo tras ver la película, Eva tenía que volver a casa.
-          Ha sido una tarde genial. Espero volver a repetirla.
-          Cuando quieras. Esta también es tu casa.
-          Bueno… hasta mañana entonces.


Naim la miró serio por última vez y negando sus pensamientos, habló.
-          Espera que te acompaño a casa.
-          Anda, no te molestes, de verdad. Si vivo aquí al lado.
-          Da igual. No tengo nada que hacer ahora, así que te acompaño.
-          Vale gracias…
-          No hay de qué.


Era cierto que vivía cerca de su casa así que no tardó más de 15 minutos cuando ya estaba de vuelta. Se sentía muy bien y estaba feliz.


Pero esa felicidad iba a ser truncada muy rápido cuando entró en casa y se encontró con un… recuerdo no muy grato para Naim.


Naim se quedó petrificado mirando la maceta. ¿Cómo era posible que en un segundo un maldito objeto le pudiera cambiar el ánimo? Mirando serio la maceta se giró y se fue a dar una ducha.


Al salir escuchó el pajarito del WhatsApp y vio que tenía varios mensajes de Scott.


Naim comenzó a leer.
-          Anda, mira el enamorado lo calladito que se lo tenía, ¿cuándo me lo ibas a decir? Con lo que te quiero yo a ti… Aquí te mando la foto de la parejita feliz. Nos vemos mañana y ¡ah! Cuidado con lo que haces con ella jajajaja.
-          Mira que eres cabrón Scott, jajaja. Esta me la vas a pagar…-decía en voz alta-.


Pero poniéndose más serio, fue a la cocina a por una bolsa de basura, cogió el macetero, lo metió allí y salió al jardín para tirarlo a la papelera.


¿Quién le iba a decir que no estaba tan solo como Naim se creía? Alguien lo observaba desde muy cerca y no era nada bueno…


¿Quién lo estará observando? ¿Será el mismo asesino de la maceta?

CONTINUARÁ…