viernes, 15 de abril de 2016

Capítulo 5 de "Cero"

Buenaaas, hoy otro capítulo de Cero, como os dije antes de ayer. Hay curiosidad por saber qué le ocurre a Naim, ¿no? Pues no os dejo más con la intriga...

CAPÍTULO 5

Cambiándose de ropa, Naim decidió ir a la playa a pasar la mañana allí para relajarse y tomar un poco el sol.


Llegando, lo primero que hizo fue quedarse en bañador y sentarse en una hamaca a la sombra mientras escuchaba el inmejorable sonido de las olas del mar.


Pasados unos minutos, el calor comenzó a apoderarse de Naim y decidió meterse en el agua para refrescarse. Estaba a una temperatura ideal, ni muy fría y muy caliente.


Naim se puso a nadar de una lado para otro, así también ejercitaba las dorsales.


Volviendo a la playa, sacó la sombrilla de la bolsa y se tumbó encima de la toalla.


Era tal la relajación que una hora más tarde, Naim abrió los ojos después de haberse quedado dormido, así que recogió y se fue para casa.


Nada más llegar, vio que las noticias de la tarde iban a comenzar, así que encendió la tele y se puso a escuchar mientras se quitaba la ropa para ducharse.


Cuando pasaron los titulares y vio lo más importante, desnudo se dirigió al baño y se miró al espejo.
-          Me he puesto negro… Esto me pasa por quedarme dormido en la playa.


Una ducha de agua fría, relajante y larga era un bálsamo para cualquiera, así que enfundándose en su albornoz, salía del dormitorio para hacerse el almuerzo cuando sonó el timbre de la puerta.


Al salir, pudo ver que era su compañero Scott y Bianca.
-          ¿Qué hacéis aquí?
-          Te dijimos esta mañana que nos pasaríamos a verte.


Naim los miró de arriba abajo. No tenía ganas de compañía. Lo único que quería era almorzar y echarse una pequeña siesta.
-          Venga Naim,-decía Scott-, déjanos pasar.


Naim abrió la puerta y se sentó en el sofá mirando la tele.
-          Naim, vístete y nos vamos a comer por ahí y luego ya vemos lo que hacemos.
-          No me apetece Scott. No tengo ganas.


Bianca lo miraba a los ojos.
-          Naim, queremos que salgas, que disfrutes y así te olvides de tus preocupaciones. Haznos ese favor, anda…
-          Gracias Bianca, pero hoy no me apetece. Tengo ganas de descansar que mañana temprano hay que ir a trabajar.


Scott estaba serio, quería convencer a su amigo.
-          Anda, te vas a cansar más de la cuenta si sales ahora con nosotros. Sólo será un par de horas, te lo prometo.


A lo que Naim contestaba con una callada por respuesta. Ya había dicho en varias ocasiones que no le apetecía salir por ahí y eran duros de oído porque no se enteraban.


Scott estaba esperando una respuesta mirando a un Naim inmóvil, así que entendiendo la respuesta, se enfadó.
-          Bianca, vámonos. Paso de estar suplicando.


La pareja salió de la casa mirando por la ventana mientras que Naim seguía igual. Parecía una auténtica estatua.


Pero pensándolo mejor, Naim no quería que ninguno se enfadara con él, así que cedió y se levantó.
-          Chicos, ¡volved! Voy a cambiarme y me voy con vosotros.
-          ¿Estás seguro?-quería certificar Scott-.
-          Seguro.


Naim entró en su dormitorio y buscó entre su ropa la ideal para salir.


Mientras tanto, Scott y Bianca esperaban sentados en el sofá.
-          Te dije que lo convenceríamos Bianca. Somos unos cracks.
-          Tú lo eres más que yo, has sido el que más ha hablado.
-          Me encanta tu modestia.
-          Es que es verdad… jejeje.


Scott se acercó a Bianca dispuesto a darle un beso.
-          Dame un beso, te lo has ganado Bianca.


Pero de lo que no se dieron cuenta era que Naim acababa de salir por la puerta y los pilló besándose.


Naim apartó la vista en seguida de ellos dos y se sintió que sobraba en su propia casa. No había sido buena idea aceptar salir con una pareja porque, al fin y al cabo, estaba de sujeta velas, y eso es lo que estaba pasando ahora.


Scott se separó de Bianca y al abrir los ojos se dio cuenta de la presencia de Naim y se separó al instante de ella, poniéndose incluso algo nervioso.
-          Perdón Naim, no sabíamos que estabas ahí…


Pero Naim no contestó y saliendo de la casa se metió en su coche, dio marcha atrás y se paró frente a la puerta mirando su casa desde fuera antes de meter primera.


Era la primera vez en toda su vida que Naim se sentía desplazado en su propia casa. No sabía lo que hacer ni cómo debía reaccionar ante esa situación, así que hizo lo que su corazón en ese momento le dictó, que fue desaparecer de ahí.


Sin entretenerse mucho más, Naim metió primera y se fue rápidamente de su casa, desapareciendo entre las carreteras.


Scott y Bianca cuando se levantaron vieron el culo del coche de Naim yéndose y no les dio tiempo de reaccionar para pedirle perdón ni nada por el estilo.
-          La hemos cagado Scott.
-          Sí. Hemos metido la pata hasta el fondo… Será mejor que nos vayamos.


Ya a la noche, cerca de las 11, Naim volvió a casa y paró el coche antes de aparcarlo para cerciorarse que no había nadie en casa y al ver que las luces estaban apagadas, aparcó el coche en su sitio.


Al entrar en casa encendió la luz y no vio a nadie dentro.
-          ¿Hola?-preguntó para terminar de cerciorarse-. No hay nadie, mejor.


Naim se cambió de ropa, la guardó en el armario y se puso el pantalón con el que dormiría. Sentándose en la cama cayó en la cuenta de que no había almorzado ni cenado, pero que tampoco tenía hambre. Estaba desganado y no le apetecía hacerse la cena.


Al día siguiente le costaría mirar a Scott a los ojos sin poder recordar verlo besándose con Bianca. Se alegraba por su relación y se merecían ser felices, pero no quería ni ver ni presenciar sus muestras de amor, ya que eso lo veía el como algo íntimo y que se debe de quedar en la pareja.
-          Será mejor que me acueste que mañana hay que madrugar…


CONTINUARÁ…