viernes, 9 de enero de 2015

Capítulo 5 de Manos Blancas

¡Muy buenaaaaaas! Feliz año nuevo a todo el mundo que me lee jejeje. AlStorySim vuelve a estar en marcha tras este parón por Navidad, así que hoy tendréis un estupendo capítulo donde la vida de Igashu continúa. ¿Queréis saber lo que pasa? Pues no os perdáis este capítulo...

CAPÍTULO 5

Han pasado varias semanas y el otoño ya ha llegado a la reserva. Igashu sigue esperando familia, al igual que los demás que ven pasar los días y con ellos, sus esperanzas.


Los chicos iban a clase, hacían los deberes, los exámenes… Lo típico. Y gracias a todo esto, Mitch e Igashu cada día eran más amigos.


La pequeña Berta entraría en el cole el curso siguiente, así que todavía se pasaba las mañanas jugando y correteando por el salón.


Esa mañana, llamaron a la puerta y Asia amablemente abrió la puerta.
-        Buenos días, ¿qué desean?
-        Buenos días, venimos para adoptar. Nos fuimos al orfanato del otro condado, pero nos mandaron         aquí, ¿nos hemos equivocado de dirección?
-        No, adelante, pasen.


La pareja pasó al interior de la casa y allí estaba Andrea, que había escuchado voces y se colocó junto a la puerta.
-        Esta es mi compañera Andrea y yo soy Asia.
-        Encantados, nosotros somos Marlena y Vincent.
-        Es un placer conoceros. ¿Qué estáis buscando?
-        Pues un niño o una niña, nos da igual, que sea pequeño, no demasiado grande.
-        Ahora mismo tenemos a Berta, que es la pequeña de la casa. Tiene dos años y medio.
-        ¿Podríamos verla?
-        Por supuesto, acompáñennos.


Asia y Andrea condujeron al matrimonio al salón donde estaba Berta jugando con las piezas.
-        Ahí está Berta.
-        Oh, es monísima, ¿verdad Vincent?
-        Sí, jeje, es muy guapa.
-        Y más buena que es,-dijo Andrea-. Es una chiquilla muy tranquila, para dormir no tiene
      problemas, ha pasado ya la varicela, tiene las vacunas al día, es muy juguetona y sobre todo muy
      cariñosa.
-        ¿Puedo cogerla?-preguntó la mujer-.
-        Claro, acérquese.


Marlena se fue hacia Berta y llamándola por su nombre la cogió en brazos.


Se pusieron a hablar, más o menos como Berta hablaba y al final acabaron haciéndose cosquillas.


Vincent también se acercó sonriendo porque veía a su mujer muy feliz.


Berta miró a Marlena y le dijo unas palabras que nunca se le olvidarán en la vida…
-        ¿Tú vas a ser mi mami?
-        Oh claro que sí. Voy a ser tu mamá, y aquel tu papá. ¿Verdad que sí?


Vincent cogió a Berta mientras contestaba.
-        Sí, yo seré tu papá y jugaré todos, todos los días contigo y te haré muuuuchas cosquillas,-dijo el          hombre ante la atenta mirada de Asia y Andrea que, emocionadas, aguantaban las lágrimas-.


El marido miró a su mujer con la niña en brazos.
-        Me parece que no hay nada más que decir, nos la llevamos.


Hicieron el correspondiente papeleo y todo lo que se hace en estos casos y Berta pudo irse con esta familia. Parecían buenas personas y ya era hora de que un niño fuera feliz, ahora faltaban los otros tres más mayores.


Asia y Andrea se alegraban muchísimo de que al fin habían podido hacer feliz a uno de sus niños, de que iba a vivir con una familia buena y sin ninguna preocupación.


A la llegada del colegio, Igashu fue hacia la zona de ordenadores para hacer los deberes.
-        Hola Andrea. ¿Y Berta?
-        La han adoptado esta mañana.
-        ¿De verdad? ¡Qué bien! Me alegro por ella.


Cuando Ari entró le dijeron lo mismo que a Igashu.
-        Me habéis alegrado la tarde. Seguro que va a ser muy feliz con sus papis.


Las dos cuidadoras se quedaron mirando cómo Ari entraba en la sala y no se dieron cuenta que ahí estaba Mitch.
-        Hola, ¿eh?
-        Ay hola, perdona Mitch, no nos hemos dado cuenta.
-        Ya me he dado cuenta de que paso desapercibido.
-        No digas eso Mitch.


Andrea se levantó para hablar con Mitch.
-        Mitch verás, hoy se han llevado a Berta. La han adoptado.
-        ¿Sí? Mejor, así hay más espacio en la casa.
-        ¿Te da igual que se haya ido?
-        Sí, mientras que yo no me vaya…


Mitch miró a un punto muerto pensando. En realidad todo lo que tenía era una fachada montada. Quería ser el elegido por una familia, irse y ser querido, lo que nunca había sentido.


Una hora más tarde, un hombre alto y con un sombrero extraño llamó a la puerta.
-        Buenas noches, ¿qué desea?
-        Este es el orfanato, ¿cierto?
-        Exactamente.
-        Verá, vengo desde muy lejos y me gustaría adoptar.
-        Verá, es que es casi la hora de la cena y…
-        Señorita, mi vuelo sale a las 8 de la mañana de mañana de vuelta a Dubai.
-        Pase…


Andrea dejó entrar a ese hombre.
-        Mi nombre es Mohamed y soy un jeque multimillonario de Dubai. Verá, vengo desde allí porque        ninguna de mis 4 esposas…
-        Perdone,-dijo Andrea interrumpiéndolo-, ¿ha dicho 4 esposas?
-        Sí, ¿qué hay de raro?
-        Nada, nada, continúe.
-        Gracias. Lo que le iba diciendo, que ninguna de mis esposas me ha dado un hijo varón y ya tengo        a 9 hembras y quiero un heredero.


El jeque parecía realmente agobiado porque no tenía ningún varón como heredero.
-        Ya me he cansado de intentar tener un varón y esta ha sido mi última opción.
-        Pues ha hecho usted bien. Ahora mismo tenemos a dos varones.
-        Perfecto, ¿puedo verlos?


Andrea sonrió.
-        Por supuesto. Ahora están haciendo los deberes así que no los interrumpamos demasiado.
-        No, no molestaré.


Andrea acompañó a Mohamed hasta la sala, pero se encontraron con Asia y los presentó.
-        Le presento a mi compañera Asia.
-        Encantado de conocerte,-dijo quedándose embobado al ver a la pelirroja-.
-        Igualmente.


Después de la presentación siguieron hasta la sala de ordenadores y allí le fue nombrando.
-        Ese moreno de allí es Igashu, tiene 9 años y es un gran chico. Es responsable y muy buen niño.
     Se adapta con rapidez a los cambios.


Andrea siguió nombrando, pero parecía que Mohamed había elegido ya.
-        La chica de allí es…
-        No quiero chicas, ¿y este rubio?
-        Es Mitch. Ha pasado ya por varios centros y está falto de cariño aunque se empeñe en no                    demostrarlo. Hay que estar encima de él hasta que aprenda lo que quieres, pero luego ya lo hace          solo sin que te estés preocupando todo el rato.


El jeque miraba a Mitch que seguía haciendo los deberes.
-        Perdona, ¿puedo hablar con él en privado? Me gustaría conocerlo un poco más.
-        Sí, un momento que lo avise.


Andrea se acercó al oído de Mitch y este se levantó.
-        Hola, me llamo Mitch.
-        Hola, y yo Mohamed. ¿Pasamos al salón para hablar más tranquilamente?
-        Vale.
-        Pasa tú primero, yo te sigo.


¿Conseguirá Mitch que este jeque lo adopte?

CONTINUARÁ…