domingo, 19 de octubre de 2014

Capítulo 36 de R.I.F.

¡Buenos días a todos amigos! Ya estamos en domingo y el fin de semana se acaba :( Pero todavía no ha terminado, así que tranquilidad, queda un día entero para estar tranquilos y relajados jajaja.
AlStorySim tiene otro capítulo nuevo para vosotros hoy =D
Hoy el capítulo es largo y tiene mucho contenido, así que estad atentos porque esta historia se termina...

CAPÍTULO 36

Fernando pone la mano en el pomo y abre la puerta…


Sale fuera y se encuentra con Claire.
-        Hola, ¡qué agradable sorpresa!
-        Hola Fernando… ¿puedo pasar?
-        Claro, ¿te ocurre algo?


Claire entra en la casa y se abraza a Fernando con fuerza.
-        ¿Qué te pasa Claire?
-        He roto con Roger.
-        ¿Qué ha pasado?

Se separaron los dos y Claire se puso a contar lo ocurrido.
-        Resulta que habíamos quedado para cenar pero cuando iba para el restaurante, me vino un hombre y me dijo que se había encontrado Roger con una amiga de la infancia o algo así y que él era el novio de la chica y que íbamos a cenar todos juntos en su casa.
-        Aha, sí.
-        Lo acompañé hasta la casa y entré. Entonces me dijo que subiera arriba que estaban allí charlando en la salita y cuando subí me encontré que Roger se estaba follando a una tía.
-        ¿Cómo?
-        Sí, una rubia oxigenada con más tetas que una vaca.


Fernando cambió la cara… Sabía que era Lulú de la que hablaba.
-        Dios mío… A esa tía la conozco.
-        ¿Y no le han dicho nunca que no se meta en las relaciones?
-        Es su especialidad… Lo siento mucho Claire.
-        Muchas gracias, estoy destrozada.
-        Me imagino… La cara del chico también sería un poema.
-        La verdad es que no lo volví a ver más. Es muy raro.
-        ¿Ah no? ¿Cómo era?


Claire estaba visiblemente dolida y afectada por lo ocurrido.
-        Pues parecía un robot o algo así. No expresó en ningún momento sonrisa ni nada parecido. Rubio, con gafas de sol y trajeado.
-        Ah… madre mía…
-        ¿Lo conoces también?
-        Ya te contaré… Esto pinta muy feo.
-        Ya te digo Fernando, no puedo con mi vida…


Claire y Fernando se volvieron a abrazar.
-        Claire, no te preocupes que estoy aquí para todo lo que necesites.
-        Lo mismo te digo. Soy tu amiga y me tienes para lo que quieras.
-        Muchas gracias y bueno, hoy te quedas a dormir aquí.
-        No, de verdad, no quiero molestar.
-        No molestas. Te voy a coger ropa para cambiarte.
-        Aish, gracias.


Fernando cogió un pantalón y una camiseta que le regaló en la universidad alguna de sus chicas y se fue a esperar al salón mientras que Claire se cambiaba en el dormitorio. Se puso a pensar en lo que ella le acababa de contar y en varias cosas más también.


Fernando llamó a la puerta y preguntó si había terminado.
-        ¿Cómo te queda?
-        Un poco ancho pero me queda bien.
-        Me alegro. Estás muy guapa.
-        Anda, no mientas.


Se acercó más a Claire y la cogió por la cintura y de repente la besó en la boca.


Claire le correspondió al beso y comenzaron a besarse con más pasión y fuerza.


Pero Fernando se despertó de sus pensamientos al escuchar la voz de Claire que lo llamaba.
-        ¡Fernando! ¿Cómo me queda?
-        Ah, te queda muy bien.
-        ¿No es un poco grande?
-        Bueno, así duermes más cómoda.
-        Muchas gracias por todo.


Fernando se acercó a ella.
-        No me tienes que dar las gracias. Vales mucho y Roger no ha sabido verlo.
-        ¿Tú crees?
-        Con los ojos cerrados, pondría la mano en el fuego por ti.
-        ¿De verdad la pondrías?
-        Por supuesto y sé que no me quemaría.


Claire sonrió por primera vez en esa noche.
-        Eres el mejor amigo que puede tener una mujer. Te quiero mucho.
-        Y yo también te quiero…-dijo Fernando sintiendo un cosquilleo en el estómago-.


Fernando, cambiando de tema, sacó el de la cama.
-        Claire, acuéstate aquí en mi cama.
-        Ah… bueno vale.
-        Ya verás qué bien se duerme en una cama de matrimonio para ti sola.


Claire de repente calló en la cuenta de algo.
-        ¿Y dónde vas a dormir tú?
-        Ah, no te preocupes, yo dormiré en el sofá.
-        Pero bueno, si tenemos la cama de matrimonio, te puedes acostar conmigo.
-        ¿Ah sí? ¿Me puedo acostar contigo?
-        Ayyyy Fernando… jajajaja.
-        Lo siento, pero es que no me puedo callar con estas cosas, jajaja.


Fernando dejó a Claire sola para que se acostara mientras él se cambiaba en el baño.


Fernando entró en el dormitorio y ya Claire estaba durmiendo. Él pensaba que era la primera vez en mucho tiempo que se acostaba en la misma cama con otra mujer.


Fernando se acostó también junto a Claire y pasadas unas horas, involuntariamente Claire le echó el brazo por encima a Fernando mientras ambos dormían.


Ya por la mañana temprano, Claire fue la primera en despertarse.


Y lo primero de lo que se acordó fue de que Roger ya no era su novio después de tantos años juntos. ¿Había sido todo una mentira?


Cuando Fernando se levantó, no vio en el dormitorio a Claire y se comenzó a preocupar.


Escuchó ruido fuera, por lo que salió y la vio junto a la papelera.
-        ¿Qué haces aquí?
-        Quería ayudar y te he sacado la basura.
-        Anda, no tenías que hacer nada.
-        Bueno, así ayudo en algo mientras le doy vueltas al coco.
-        ¿En qué piensas?


Claire comenzó a hablar.
-        Pues en que no sé lo que hacer, si ir a trabajar o no…
-        Ah, porque no sabes si te vas a encontrar con Roger, ¿cierto?
-        Pues sí. Lo último que quiero es encontrarme con él.
-        Yo tengo que ir a trabajar, pero puedes quedarte en mi casa.
-        ¿De verdad?
-        Que sí, te lo digo en serio.


Claire se abrazó a Fernando.
-        Eres un sol. Ojalá un día encuentres a una mujer que sepa valorarte como te mereces.
-        Muchas gracias Claire.


Mientras Fernando se vestía y se iba a trabajar, Claire se ponía a ver “Mujeres y Hombres y Viceversa”.


Fernando ya en el trabajo, fue a hablar con el jefe.
-        El hombre de ayer está rondando mis círculos… Estoy preocupado.
-        ¿En qué sentido?
-        Ayer se acercó a una amiga mía y le habló… No sé lo que pretende.
-        Ni idea, pero ten mucho cuidado porque no me fio ni un pelo.
-        Yo tampoco, andaré con mucho ojo.


El jefe pareció recordar algo.
-        Por cierto, tengo buenas noticias.
-        Dime jefe.
-        R.I.F. está casi terminada.
-        ¿Ya? ¿Cómo es posible?
-        Ante la insistencia de Patrick ayer, he querido aligerar el trabajo y cambié los turnos para que durante toda la noche se estuviera trabajando. Incluso yo también me he metido en faena.


Fernando parecía ilusionado.
-        ¿Y qué le falta para terminar?
-        El interior de la máquina. Eso en menos de una semana está listo.
-        ¿Puedo verla?
-        Claro, no es mi proyecto.


Fernando salió del despacho y se dirigió hacia la sala de proyectos. Se veía tan majestuosa la máquina… Al fin uno de los sueños de Fernando estaba a punto de hacerse realidad.


Cuando Fernando entró y la vio, se quedó pasmado. No podía articular palabra.


Sin embargo, en ese mismo momento, en su casa estaba a punto de ocurrir algo que cambiaría el rumbo del día completamente. Patrick se acercaba a la casa de Fernando dispuesto a acabar con él.


Patrick abrió la puerta de un portazo y Claire se levantó de golpe ante el susto.
-        ¡¿Qué coño haces tú aquí?! ¿Y Fernando?
-        Tú eres el de ayer… ¿Para qué buscas a Fernando?
-        ¡Tú no deberías estar aquí! Mierda…


Patrick estaba realmente serio mientras comenzó a acercarse a Claire.
-        Lo siento pero voy a tener que acabar contigo. Sabes demasiado…
-        ¿Cómo?
-        Tranquila, va a ser una muerte rápida e indolora.
-        Que te crees tú eso…


Claire salió corriendo por la puerta trasera tal y como estaba vestida.


Patrick comenzó a seguirla corriendo tras ella mientras le gritaba.
-        ¡Va a ser peor para ti guarra! No sabes la que te espera ahora. ¡Tú te lo has buscado!


Claire consiguió esconderse y despistar a su perseguidor, por lo que fue rápidamente en busca de Fernando.


Entró como alma que llevaba el diablo en la sala gritando.
-        ¡¡Fernando!! Fernando, hay un grave problema.


Fernando asustado, se giró y comenzó a tranquilizar a Claire.
-        A ver, tranquila, ¿qué ha pasado?
-        El tío rubio de ayer, el que me llevó a ver a Roger acostándose con la otra ha llegado hoy a tu casa buscándote y cuando me ha visto se ha cabreado mucho diciendo que yo no debería estar ahí y luego me ha perseguido porque quería matarme.
-        ¿Matarte?
-        Sí y creo que contigo quiere hacer lo mismo si te pilla.


Fernando comenzó a preocuparse bastante por la situación en la que se encontraba.
-        Hay que largarse de aquí y rápido. Claire, te vienes conmigo.
-        ¿A dónde vamos?
-        Ya lo verás, pero tienes que confiar en mí.
-        Lo he hecho siempre.


Fernando entró en el despacho de su jefe.
-        Jefe, tengo que irme.
-        ¿A dónde? ¿Ha pasado algo?
-        Sí, pero no me puedo entretener. Espero poder volver pronto pero tengo que marcharme lejos de aquí.
-        De acuerdo, de acuerdo, no te preocupes, yo te cubro.
-        Muchas gracias, hasta pronto.


Fernando y Claire subieron al coche de este y rápidamente se fueron hacia la autopista dispuestos a desaparecer de allí…


CONTINUARÁ…