viernes, 17 de octubre de 2014

Capítulo 34 de R.I.F

¡Holaaaaaa! ¡¡Feliz viernes a todos!! Espero que tengáis un fin de semana estupendo porque os lo merecéis y más aún después de aguantarme día tras día xDD
Y para seguir con la racha, hoy voy a poner oooootro capítulo jajajaja. En este... Tened los ojos bien abiertos para que no se os escape nada.

CAPÍTULO 34

Hace unos meses, un hombre recibía una llamada desde un número oculto.
-        ¿Diga?
-        ¿Detective privado?
-        Efectivamente, ¿en qué puedo servirle?
-        Tengo un trabajo para usted. Va a investigarme todo lo que sepa sobre C.C.I.
-        ¿La empresa científica?
-        Correcto. Dentro de un par de días le volveré a llamar y espero que haya conseguido algo, para eso es uno de los mejores detectives privados del estado.
-        No se preocupe, tendrá su información.
-        Eso espero.
-        Por cierto, sobre el pago… ¿oiga?-pero ya había colgado-.


Un día más tarde, el detective iba al cine por la tarde para despejarse tras un largo día de trabajo.


Este detective recibió la llamada por parte de este misterioso hombre, al cual le dijo todo lo que había conseguido durante esos dos días. Así que, satisfecho, el hombre misterioso le prometió al detective que le pagaría una gran suma de dinero si se comprometía a lo que fuera necesario cuando lo volviera a llamar. Una vez hechos los negocios, el detective pudo seguir su vida y un mes más tarde, disfrutaba de un agradable día de ocio en el festival de verano.


Y como lo prometido es deuda, pasado ese mes volvió a recibir una llamada de este mismo hombre.
-        Detective, quiero que se infiltre en la empresa.
-        ¿Cómo dice?
-        No se lo voy a volver a repetir, me ha oído perfectamente. Vaya a la esquina de la calle Wolf junto con Mack y junto a la papelera habrá una mochila con todo lo necesario para que se infiltre. No haga ninguna tontería o pagará las consecuencias, se lo advierto.
-        Allí estaré, puede confiar en mí.


El detective encontró todo tal y como se lo habían descrito por teléfono. Dentro había un carnet falso, un currículum falso y varios objetos más junto con una nota donde venía explicado lo que tenía que hacer, así que al día siguiente fue a dicha empresa y pidió entrevistarse con el director para entregar el currículum.


La entrevista fue sobre ruedas y no costó ni 15 minutos en que el director de C.C.I. lo contratara.


Por lo que un día, a la hora de la comida, en lugar de salir se quedó en la empresa y comenzó a mirar todo con pelos y señales.


Sacando fotos con su cámara al proyecto que estaba construido, a lo que llevaban hecho los verdaderos trabajadores de la empresa, a las máquinas… todo.


No se le escapó ningún detalle. Decían que era uno de los mejores detectives privados y él lo demostraba con creces.


De camino a su casa recibió una llamada del mismo hombre.
-        ¿Y bien? ¿Qué has averiguado?
-        Todo lo que he averiguado lo dejaré en el mismo sitio y a la misma hora que la última vez dentro de la misma mochila.
-        Me parece correcto.


En cuanto se fue del lugar, a las pocas horas recibió una llamada diciéndole que no volviera por la empresa, que había hecho correctamente su trabajo y que recibiría otro pago igual al anterior. Sin embargo, a la mañana siguiente recibió otra llamada.
-        ¿Diga?
-        ¿Detective privado?
-        Efectivamente, ¿en qué puedo servirla?
-        Me gustaría encontrarme con usted para hablar sobre cierto asunto que me preocupa.
-        Dígame su dirección y en una hora estaré allí.


Como había dicho, a la hora llegó al sitio indicado y entró en la casa donde vivía al perecer una mujer sola.
-        Hola, Lulú Pretel. Encantada de que haya venido.
-        Es mi trabajo. Usted dirá.


Lulú, que había llamado al detective para solicitar sus servicios, comenzó a relatar.
-        Hace ya bastante, corté con mi pareja pero a día de hoy no he podido olvidarlo y tampoco no he sabido nada de él y me gustaría aunque fuera saber cómo se encuentra, si está bien, cómo le van las cosas, etc.
-        ¿Vive en esta misma ciudad?
-        Sí, le puedo decir la dirección incluso.
-        Eso sería estupendo, así me facilitaría la búsqueda.


Lulú comenzó a darle los datos sobre su ex-pareja, su domicilio y todos los datos que ella recordaba.


Sin embargo, conforme iba hablando, la cara de Lulú comenzaba a entristecerse.
-        Lo siento, pero lo echo tanto de menos…
-        Perdone mi indiscreción, pero es sabido que el Dr. Rodríguez tiene planes de boda con una mujer.
-        Oh… entonces no tengo nada que hacer. Lo perdí definitivamente.
-        No se preocupe Lulú, usted podría tener a quien quisiera.
-        No mienta, estoy cada día más vieja y con las carnes más caídas.


El detective comenzó a hablar con ella sobre su estado de ánimo.
-        Pero eso le pasa a todo el mundo. Cuantos más años tengamos, más viejos seremos. La edad no perdona a nadie.
-        Tiene razón, pero me recuerdo a mí misma hace unos años y me miro ahora y no es lo mismo.
-        Perdone si me meto en donde no me llaman pero usted era actriz porno, ¿verdad?


Lulú comenzó a poner una cara extraña.
-        Cierto, era una de las grandes, incluso gané un par de premios.
-        Si se siente mayor, es porque no se encuentra en forma ahora mismo. ¿Se ha planteado volver a ese mundo?
-        No, desde que salí no he vuelto a pensarlo.
-        Pues puede que esa sea la solución. Un poco de gimnasio, tonificación y si se incorpora, le aseguro que tendrá trabajo.
-        Costará mucho.


El detective no podía creer lo que escuchaba.
-        Pero mírese bien. Sigue teniendo unas bonitas piernas que aún siguen estando firmes con un culo prieto.
-        Una de las partes de mi cuerpo que más me gustan son mis piernas.


El detective siguió describiendo.
-        Y por supuesto, tu busto es inmejorable.
-        Todavía sigue bien conservado o eso creo yo.
-        Nada más hay que verlas.


Lulú cada vez sonreía más.
-        Y tu cara es muy dulce.
-        Muchísimas gracias. Eres todo un caballero.
-        No hay de qué. Es que eres fabulosa,-dijo mirando al escote de Lulú-.


Ella percatándose de la mirada, se hizo la atrevida.
-        ¿Las quieres ver?
-        ¿Cómo?
-        Mis tetas, que si las quieres ver.
-        No quiero molestar, de verdad.
-        Si no me molestas. Tócalas si quieres.
-        ¿De verdad? Nunca he tocado unas tetas operadas.


El detective comenzó a tocar con una mano y luego ya comenzó a tocar más decidido los dos pechos de Lulú acercándose más y más a ella hasta que comenzaron a besarse.


La pasión los desbordaba. Una clienta y un detective serio, era un tópico hecho realidad. Cada vez se besaban con más fuerza y comenzaron a tocarse por todos lados.
-        Mmmm, menudo culo tienes.
-        No pares y bésame.


Seguidamente, el detective comenzó a desatarle el vestido a Lulú mientras subían al dormitorio para acostarse juntos.
-        Prepárese señor detective. Va a ser el mejor polvo de su vida…


Tumbados en la cama, comenzaron a desvestirse, a tocarse y hacer todo lo habido y por haber.


Media hora después, los cuerpos sudorosos y completamente relajados después de una buena sesión de sexo se tranquilizaban tumbados en la cama.
-        Ha sido el mejor sexo que he tenido en mi vida. Eres la mejor Lulú.
-        Te lo dije y no he mentido.
-        Tenías ganas, ¿verdad?
-        He estado tres meses sin relaciones sexuales, me subía por las paredes.


Lulú también sonreía ya que después de estar un tiempo sin nadie, había conseguido sexo sin habérselo propuesto. Para ella, esos eran los mejores.
-        Tú tampoco te quedas atrás chavalote. Lo tuyo habría que enmarcarlo.


Interrumpiendo el momento, el móvil del detective comenzó a sonar, por lo que se levantó y lo miró dudando en cogerlo o no.
-        ¿Quién es?
-        Ah… un cliente.
-        ¿Por qué no lo coges?
-        Es que es un pesado… Bueno, lo cogeré… ¿Diga?


El detective se vistió corriendo mientras prometía volver a llamar a Lulú para verse de nuevo. A toda prisa salió de la casa de la chica y se fue hacia el ayuntamiento donde había quedado.


Se acercó hacia la chica que lo esperaba allí y, en ese día nublado, toda la felicidad por el reciente momento sexual con Lulú se fue a pique.


Claire, la chica que esperaba al detective, estaba muy cabreada.
-        ¡¿Se puede saber dónde coño estabas?! Creí que te habías levantado antes que yo porque irías antes al local para recoger los papeles que nos dio el ayuntamiento pero no… Figúrate mi sorpresa cuando llego a la reunión y no te veo allí ni tampoco a los papeles. ¡Tuve que irme y volver yo sola a por los papeles!
-        Claire, todo tiene su explicación.
-        Por tu bien Roger, espero que sea una buena excusa.


Sí, queridos amigos, Roger es el detective y el topo, pero esta faceta la llevaba en secreto y no quería que nadie se enterara, ya que había mentido a Claire diciéndole que ya no era policía cuando lo seguía siendo de una forma distinta. ¿Qué era lo que se proponía? ¿A dónde iba a llegar Roger?


CONTINUARÁ…