jueves, 16 de octubre de 2014

Capítulo 33 de R.I.F.

¡Buenas a todos! ¿Cómo os van las cosas? Aquí estamos otra vez con un capítulo nuevo, ¡bien!
Hoy vuelvo a repetir que las cosas se están caldeando bastante en la vida de Fernando... ¿No te lo querrás perder, cierto?

CAPÍTULO 33

Fernando se acercó hasta su trabajo para hablar con el jefe. Tenían que aclarar la situación como fuera.
-        A ver jefe, ¿qué ha ocurrido exactamente
-        De repente, ha venido un hombre trajeado a mi despacho y me ha dicho que según unas fuentes fiables, han llegado a sus oídos que estábamos creando una máquina del tiempo y al negarme, me ha enseñado una placa que decía que pertenecía al gobierno de los Estados Unidos y que querían comprar el proyecto para ellos.
-        ¿Y qué le dijo?
-        Al principio me negué pero me dijo que por mucho que lo hiciera, al final conseguirían su objetivo. Luego me ofreció una enorme cifra de dinero en un cheque y la verdad es que me quedé alucinado.


Fernando escuchaba atentamente lo que le contaba su jefe.
-        ¿Cuánto dinero era?
-        Miles de millones. Se ve que están muy interesados y quieren conseguir R.I.F. a toda costa.
-        Pues es mi proyecto, yo soy el que lo ha creado y creo que tengo todo el derecho de querer o no darlo al gobierno por mucho que se imponga.
-        Tienes razón. Quedamos en hablar mañana, así que te vienes aquí y hablas tú con ellos como el creador que eres. Yo sólo soy el jefe de la empresa, pero ese proyecto es tuyo.


El jefe le daba la razón a Fernando en lo que este decía.
-        Te quiero pedir disculpas por si todo esto ha sido mi culpa. Alguien ha debido de contar algo más de la cuenta. Lo que he estado pensando es que ninguno de mis chicos me fallaría porque son de fiar, llevan años en la empresa y estoy seguro de que ninguno me fallaría. Por eso creo que el topo puede ser Alex, el último que he contratado.
-        ¿Cómo es?
-        Es un chico normal, pelo castaño claro, como rubio o algo así, el pelo hacia atrás. Yo no lo había visto nunca.
-        ¿Tienes la foto de la ficha?
-        No porque nunca me la ha traído y mira que se lo he dicho veces. Esa es una de las cosas que me hacen sospechar de él.


Fernando estaba pensando en ese tipejo.
-        Además, otra de las cosas que me extrañan mucho,-decía Fernando-, es que nunca he coincidido con él. Eso me resulta bastante raro.
-        Tienes razón, otra cosa que hace que confíe menos en él. Lo tendré que avisar para hablar con él.


Entonces Fernando quiso hablar con él para, así, conocerlo de una vez.
-        ¿Puedo ir yo a hablar con él? Al fin y al cabo el proyecto es mío y él está a mi órdenes.
-        Ay, pues sí, es una buena idea. Mañana en lugar de venir aquí puedes ir a buscarlo.
-        O puedo ir ahora.
-        ¿Ahora?
-        Claro.


El jefe de Fernando lo veía decidido así que le dio permiso a que Fernando fuera en ese momento a buscar a ese tal Alex.
-        Fernando, te voy a dar su dirección y ve a buscarlo y lo traes aquí o hablas allí con él, como tú prefieras. Yo voy a buscar información sobre él, a ver lo que encuentro.
-        Estupendo, gracias jefe.


Fernando fue hacia la dirección donde vivía el supuesto topo del proyecto. Conforme se acercaba, Fernando iba concienciándose más de que debía echarle valor al asunto.


Llegó a la altura de la primera casa de la calle y miró el número.
-        La 324… No es la casa que busco, la 328 está más adelante.


Siguió caminando y llegando a la próxima casa se quedó un poco perdido.
-        ¿Cómo? Esta es la 330, es imposible. No puede saltarse varios números sin ningún porqué…


Entonces mirando Fernando a la izquierda, vio que en el hueco entre ambas casas, debía estar la supuesta casa del topo pero no era así. Era una dirección falsa.


Fernando cogió su móvil y se dispuso a llamar a su jefe cuando comenzó a sonar.
-        ¿Jefe? Lo iba a llamar ahora mismo. Tenía el teléfono en la mano.
-        Ah, yo es que he descubierto algo que te va a dejar sorprendido. ¿Qué tienes tú?
-        Pues que la dirección en la que vive, es falsa, no existe ninguna casa.
-        Entonces ya sabemos que es el topo. He buscado su nombre por internet y resulta que la última persona con su mismo nombre que hubo en la ciudad falleció hace 20 años, así que o estamos ante un caso paranormal o nos la han metido doblada.
-        Joder, valiente mierda.
-        Fernando, tranquilízate. Ven mañana a las 8 para la reunión con los del gobierno. Ahora vete a casa, ¿vale?
-        Ok. Mañana nos vemos.


De camino a casa, Fernando seguía dándole vueltas a lo que estaba pasando. Nunca tenía suerte en nada y estaba cansado de luchar y ver que nada ocurría como él quería. ¿Tan difícil era poder vivir una vida normal?


A todo esto que apareció Claire bajando las escaleras y lo vio.
-        ¡Eh Fernando! ¿Qué haces ahí?
-        Hola Claire. Pues aquí, dándole al coco.
-        ¿Te ha pasado algo?


Fernando se levantó y Claire lo abrazó.
-        Nada en realidad. No quiero tampoco hablarlo mucho.
-        Bueno, como quieras, pero que aquí estoy para todo.
-        Muchas gracias Claire. Y bueno, ¿qué haces tú por aquí?


Claire, sonriente, como era ella siempre, se dispuso a contestarle.
-        Pues vengo del ayuntamiento de entregar unos papeles del negocio, que a ver si nos dan los permisos necesarios y podemos comenzar ya a remodelar el local que hemos alquilado.
-        Ah, tu novio y tú, ¿verdad?
-        Sí, estamos juntos en esto. Mi padre confía mucho en él.
-        Yo es que apenas lo conozco y la verdad, no es que me caiga excesivamente bien, como comprenderás.


Claire puso una cara rara ante las palabras de Fernando.
-        Hombre, tiene su carácter, la verdad. Pero cuando está con sus amigos y conmigo es muy buena persona.
-        Sino digo que no, pero que… no termina de caerme del todo bien.
-        Oye, si quieres podemos quedar juntos para irnos a tomar algo y demás.
-        Ya, es buena idea, pero ir yo solo con vosotros dos…


Fernando no estaba muy entusiasmado con la propuesta de Claire.
-        Bueno, llévate a tu novia. Tienes pareja, ¿no?
-        Pues… no.
-        Ah… yo creí que…
-        No, no tengo jeje. Pero que vaya, vivo muy bien tal y como estoy.
-        Entonces lo de la quedada sería un poco raro, tienes razón. ¿Y no tienes alguna amiga ni nada por el estilo?
-        Las que conozco están con pareja.
-        Bueno, entonces será mejor que lo dejemos. Lo siento mucho, ¿eh? Ahora me sabe mal…


Estaban hablando cuando por las escaleras bajó Roger, el novio de Claire.
-        No te tiene que saber mal, Claire. Estoy muy bien tal y como estoy.
-        Hola cariño,-dijo entrando Roger en la conversación-. Hola Fernando, ¿todo bien?
-        Sí, gracias.
-        Oye nena, ¿comemos fuera y luego nos vamos a ver una peli?
-        Parece una buena idea.


Roger la miraba casi sin pestañear, incluso se le notaba un poco celoso de Fernando. Sin embargo, Claire miró a Fernando para despedirse.
-        Bueno, me alegro de haberte visto. Ya nos veremos otra vez Fernando.
-        Sí, ya hablamos.
-        Hasta luego Fernando,-dijo el novio-. Encantado de volverte a ver.
-        Sí, gracias.


Fernando la miraba entristecido porque sabía dentro de él que no quería ese plan, sino que le apetecía el que le estaba proponiendo a él. Pero al fin y al cabo, Roger era su pareja y ella estaba con él.


Fernando entró en su casa con mucha hambre pero antes quería hacer un cambio que tenía en mente.


Entró en el baño y se miró al espejo.
-        Perilla lo siento, pero vas a ir fuera.


Sin embargo, fuera de la casa, alguien estaba observando atentamente. ¿Quién era este misterioso personaje?


Unos minutos más tarde, Fernando se echaba el After Shave en la cara mientras el olor impregnaba el cuarto de baño.


Este observador se acercó más todavía y se puso a mirar por la ventana del baño para espiar a Fernando. ¿Tendría unos planes secretos?


Pero de repente Fernando fijó la mirada en la ventana y rápidamente se dio cuenta de que algo se había movido en el exterior, así que corriendo salió del baño y…


No había nadie en el exterior. ¿Habían sido imaginaciones suyas? Nosotros sabemos que no pero… ¿Quién y para qué querían espiar a Fernando? ¿Qué propósito tenían haciendo eso?


El observador escondido en otro lado de la casa seguía mirando sin que Fernando supiera que estaba más cerca de lo que creía.


CONTINUARÁ…