sábado, 4 de octubre de 2014

Capítulo 22 de R.I.F.

¡Buenos días a todos! Hoy desde bien temprano estamos de vuelta para seguir con esta historia. Ayer el capítulo se quedó en un buen momento de tensión sobre si la chica iba a descubrir a Fernando... ¿Queréis saber lo que ocurrió? Pues no esperéis más y miradlo vosotros mismos :D

CAPÍTULO 22

Fernando tenía que salir de esa situación como pudiera.
-        ¿Desaparecido quién?
-        Vamos a ver, hace unos años un chico se desapareció y no se supo más de él.
-        Ay pobrecillo, ¿qué habrá sido de él?
-        Mira, no te hagas el nuevo porque te llamas igual que él, además que cuando desaparece alguien y su foto sale en los periódicos yo la guardo en una carpeta. ¿Quieres que vaya por ella?
-        No, no, está bien. Soy yo.
-        ¿Por qué desapareciste?
-       ¿Me prometes guardarme el secreto?


Alison sin pensarlo contestó.
-        Sí.
-        Resulta que mi padre mintió, no me fue a recoger, yo me fui solo en autobús hacia mi casa estando en otro estado y cuando llegué allí, sin coger mis cosas me fui muy muy lejos de allí donde nadie me conociera. Estuve trabajando en una hamburguesería y con los ahorros que tenía en mi cuenta que saqué del banco antes de irme, he entrado en la universidad.
-        Así que has estado solo una parte de tu adolescencia, ¿no?
-        Totalmente.
-        Pues mira, lo que quieras o necesites estoy aquí. Prometo guardarte el secreto. Seré una tumba.
-        ¡Muchas gracias!-dijo sonriendo al saber que la había engañado totalmente-.


Fernando, seguidamente después de la conversación con su compañera de resi, se puso con un trabajo de investigación que tenía que hacer sobre el cuerpo humano.


Varios minutos después, se puso a pensar.
-        Pero bueno, ¿para qué coño me meten el cuerpo humano si yo no voy para medicina sino para ciencias? Joooder macho.


Cuando había hecho algunos avances, se fue a la cocina a picar algo, pero estaba todo manga por hombro, así que aprovechó para limpiar un poco.


Fue a la habitación de un compañero que quería cambiarse de cuarto para dormir donde lo hacía él. Así que cambió las sábanas y la colcha cuando de repente se tropezó.


La cama como si tuviera vida propia comenzó a cerrarse estando Fernando ahí dentro.
-        ¡¡No, no!! ¡Mierda, mierda!


Unos segundos después, la cama se volvió a abrir y Fernando calló de golpe dándose un golpe fuerte en la espalda.


Fernando comenzó a quejarse.
-        ¡Maldita cama! Ya sé por qué se quería cambiar de habitación. Será cabronazo… Au, como duele…


Se levantó poco a poco y se dirigió al baño para mirarse al espejo.


Ya bien entrada la tarde, siendo ya casi de noche completamente, un amigo le dio un bote para hacer grafitis, así que decidió darle uso.
-        Voy a dejar la marca de la casa.


Al terminar el grafiti, había quedado bastante chulo pero no puso su nombre ni nada para que no supieran que lo había hecho él.


Después, Fernando cogió un megáfono y se puso a pegar berridos por ahí. Abbie apareció en ese momento y se quedó atónita.
-        ¿Se puede saber qué estás haciendo?
-        Un momento Abbie,-dijo quitando el megáfono de la boca para luego volvérselo a poner-. ¡Ahora Abbie y yo nos vamos a la cama!


La cara de Abbie era un poema.
-        Eres un puñetero gamberro, ¿eh?
-        Shh, calla y disfruta,-dijo besándola con pasión-.


Fernando después de besarla se fue y Abbie lo siguió llamándolo pero él no hacía caso. Cuando lo vio tumbado en la cama, supo lo que quería.
-        Cierra la puerta anda.
-        Ay Fernandito, qué caprichoso eres…


Abbie cerró la puerta y se metió en la cama.
-        Abbie, algún día tendrá que ser el primero, ¿no?
-        ¿Cómo? ¿No lo has hecho todavía?
-        No.


Abbie sonrió y lo miró a los ojos.
-        Ay, qué tierno. Ven aquí que te voy a dar candela de la buena.
-        Oye, ten cuidado que mi amigo tiene que estar ahí hasta que me muera, ¿eh?
-        Ya veremos… Dicen que me muevo muy bien…


Tras hacerlo una vez donde duraron… mejor ni decirlo porque os reiríais, lo hicieron por segunda vez y ahí sí que pudieron disfrutar los dos, que se quedaron dormidos directamente.


A la noche siguiente, tras un día agotador de clases, le habían dicho que tenía que hacer la prueba Rocherch a una persona y anotar los resultados, así que se la hizo a Abbie.


Luego, cogió uno de los libros de la uni y se puso a estudiar. Quería sacarse la carrera con la mejor nota posible.


Había pasado ya 1 año en la universidad y todavía le quedaban 3 más para terminar la carrera. Había sacado todo sobresaliente menos 2, que tenía matrícula. Se estaba tomando muy en serio su carrera y futuro profesional.


La relación con Abbie seguía bien, aunque no eran novios, salían por ahí, pasaban tiempo juntos, estudiaban juntos y de vez en cuando si caía algún pinchito, mejor.


Una tarde fue a la bolera, necesitaba relajarse después de tantos exámenes, trabajos y demás.


Tiró la bola y… me temo que lo suyo no era eso. Salió directamente fuera sin rozar siquiera un bolo.


Fernando miró al frente haciendo como si nada hubiera pasado, pero su mente no estaba ahí precisamente.
-        Abbie me gusta, pero no estoy seguro de querer algo más con ella. No quiero sufrir ni tampoco que ella se sienta mal.


Como habían quedado después para ir al cine, tuvo que verla y esos pensamientos volvieron a su cabeza.
-        Vamos Abbie.
-        Sí voy. Perdona, ¿te puedes quitar de delante? Es que necesito pasar…


Cuando terminó la película, volvieron a la resi y se pusieron a jugar a la consola.
-        Temblad chicas,- decía Fernando-. Llevo muchísimos años jugando a esto, no me ganaréis jajaja.
-        ¿Sí?,-contestó Abbie-. Eso ya lo veremos.


Esa noche, como desde hacía un año, se acostaron juntos en la misma cama y Abbie también estaba pensativa.
-        Veo muy raro a Fer. No me gustaría que se enamorara porque todavía no estoy preparada para una relación, quiero vivir y estar libre.


CONTINUARÁ…