martes, 13 de mayo de 2014

Capítulo 9 de R.I.F.

¡Holaaa! ¿Qué tal lleváis este martes? Pues yo estoy haciendo un parón en el estudio, así despejo la cabeza jejeje. Bueno, os advierto que a partir de aquí la historia va a ir tomando otros derroteros, así que estad atentos, muy atentos a lo que pase a partir de ahora. Advertidos quedáis jajajaja. Nos vemos el viernes de nuevo amigos. ¡Hasta prontoooo!

CAPÍTULO 9

Seis meses más tarde, en pleno mes de agosto, el calor era insoportable. Fernando esperaba visita y como podéis ver, se dejó el pelo largo.


El primero en llegar, para variar, fue Steve.


Fer le hizo pasar y se saludaron afectuosamente.
-        ¡Gracias por venir Steve!
-        A ti por invitarme.
-        Mira, el spa está a la derecha, lo verás perfectamente. Entra en el vestuario para cambiarte si quieres.


Mandy, a los pocos minutos, hizo acto de presencia.


Mandy y Fer se besaron en la boca. Desde que este cortara con Travis, Mandy y Fer salían por ahí y se besaban pero no eran novios, simplemente eran amigos con derecho a roce pero sin tener sexo…


Después de besarse, Mandy comenzó a hablar.
-        ¿Ha llegado alguien?-preguntó ella-.
-        Sí, hace unos minutos ha llegado Steve. Ya está dentro.
-        Me lo suponía que iba a ser el primero en llegar. Voy para dentro. Ahora te veo.


Y 5 minutos más tarde llegaron juntos Travis y Fany. Ellos sí parecía que tenían una relación más seria, sin embargo Fer nunca le había querido preguntar a Travis aunque tuvieran una buena relación.


Fer los hizo pasar y una vez cambiados, Travis fue hacia la piscina para tirarse desde el trampolín.


Travis se subió al trampolín, se quedó quito, miró al fondo y se lanzó.
-        ¡Bomba vaaaaa!


Los demás, estaban mientras tanto disfrutando de un rato relajante en el jacuzzi.


De repente, Lulú hizo acto de presencia y todos se callaron y se dejaron de reír con la conversación que tenían.


Lulú se sentó en la hamaca.
-        Seguid, seguid, no os importe que yo esté aquí,-pero ninguno dijo nada-.


Fernando, para romper un poco el hielo, comenzó a hablar con Steve.
-        Oye, estás más delgado, ¿eh?
-        Muchas gracias. La verdad es que estoy haciendo un poco de dieta y ya he perdido unos 5 kilos.
-        Ala qué bien.


Mandy también se unió a la conversación.
-        Pues la verdad es que así estás mejor que antes y todavía no has terminado de adelgazar todo lo que debes.
-        No, es un camino lento pero espero poder adelgazar hasta ponerme en mi peso ideal, al menos eso dice la farmacéutica.


Fany estaba en la gloria y con los ojos cerrados disfrutaba de las burbujitas.


Al igual que esta, Travis se olvidó del mundo y su cuerpo estaba al mando de las burbujas que impactaban en su cuerpo y en el de todos.


Unos minutos más tarde, llegó Alberto y preguntó a los chavales.
-        ¿Cómo estáis chicos?
-        Muy bien, gracias,-contestaron todos-.
-        Si necesitáis algo decídmelo, no hay ningún problema.
-        Gracias papá,-contestó Fer-.


Luego Alberto miró hacia Lulú y se acercó a ella.
-        ¿Qué haces aquí Lulú? Deja a los chicos solos anda, vamos a hacer tú y yo otra cosa.
-        Pero si me apetece estar aquí ahora.
-        Lulú… venga, cámbiate y vámonos a jugar a un billar.


Alberto esperó a que Lulú se cambiara y luego salieron juntos hacia el salón.


Más tarde, Alberto avisó de que la comida estaba lista, así que todos se cambiaron y comieron juntos. Ya después de la comida, todos subieron al cuarto y los chicos se pusieron a jugar a la play.


Estaban como poseídos con el juego y no paraban de echar una partida detrás de otra.


Las dos chicas, mientras tanto, bajaban el almuerzo bailando un poquito la música que sonaba en la radio.


Alberto y Lulú jugaban otra partida de billar. Lulú no ganaba ni a la de 3 y quería la revancha.


Pero Alberto apenas la dejaba jugar porque casi no fallaba.
-        Bola 12 a la esquina superior izquierda,-dijo Alberto-.


Más tarde, los chicos cambiaron de juego, ahora era el PES 2013. Partido tras partido no paraban de jugar y de elegirse equipos…


Las chicas seguían bailando, pero esta vez juntas. Estaban deseando que terminaran de jugar para pasar tiempo todos juntos.


Steve se perdió un partido y se levantó.
-        Chicos,-dijo Steve soltando el mando-, voy al baño, ¿vale?
-        Sí claro, mira, esa puerta del fondo es el baño.
-        Gracias Fer. Ahora vengo.


Steve mentía, entró por esa puerta y luego salió por la otra para entrar en la habitación de Alberto y Lulú.
-        Estoy en el cuarto de una actriz porno. Es el sueño de mi vida.


Steve abrió el armario de Lulú.
-        Mmmm, ¡cuánta ropa! A ver dónde guarda la interior… Me voy a poner las botas mañana con los vídeos de ella que tengo descargados en mi ordenador.


Se escuchó un ruido y vio que Lulú estaba apoyada en la puerta del dormitorio en ropa interior.
-        ¿Se puede saber qué haces registrando mi armario?
-        Ehhh… yo… esto… lo sient… Buff…
-        ¿Qué te pasa? ¿Te pongo cachondo?
-        Mucho.
-        ¿Te gustaría follarme?


Minutos más tarde, Steve la agarraba de la cara a punto de darle un beso…


Sin embargo, los gritos de Lulú lo hicieron despertar de su sueño.
-        ¡Te he preguntado qué coño haces registrando mi armario! ¿No sabes hablar o qué?
-        Lo siento, perdón, yo…
-        Que sea la última vez que te veo aquí dentro, ¿entendido? Ahora, ¡fuera de aquí!


Steve no se lo pensó dos veces y salió de esa casa pitando sin antes despedirse. No sabía qué excusa inventarse así que sería mejor largarse de allí.


Mientras tanto, Lulú se quedó en su cuarto pensando en lo que acababa de ocurrir.
-        Me da morbo que todavía siga levantando entrepiernas a jóvenes que me desean…


Varios minutos más tarde, Fer se dio cuenta de que Steve tardaba mucho, así que fue a ver lo que le pasaba.


Fer entró en el baño pero no estaba como había dicho… Algo que le resultó raro.


Entró en el cuarto y vio a Lulú cambiándose de ropa.
-        Oye Lulú, ¿has visto a mi amigo Steve?
-        No… ¿por qué?
-        Ah, por nada. Gracias.


Entonces cogió el teléfono y lo llamó. Cuando Steve lo cogió le soltó una sarta de excusas y mentiras que ni él podía creérselas, pero como se había ido, pues lo respetó.


Nada más volver, se habían quedado 4 y todos se pusieron a bailar y a pasarlo bien.


La luna llena se alzó en la ciudad y la noche que cambiaría las vidas de todos comenzó…


CONTINUARÁ…