viernes, 30 de mayo de 2014

Capítulo 14 de R.I.F.

¡Buenas a todos! ¿Cómo os ha ido la semana? A mí la verdad es que me ha ido bien porque ya tengo vacaciones oficialmente (¡¡bieeeeeen!!), por lo que estaré algo más libre a partir de ahora.
Cambiando de tema, hoy es viernes, día de diversión, relax y capítulo, obviamente. ¿Os gustó el capítulo anterior? Pues aquí os dejo el siguiente capítulo. ¡Que lo disfrutéis!

CAPÍTULO 14

El director se adelantó un poco para comenzar a investigar pero en ese momento escuchó un ruido detrás de él.


Hugh se volvió y pudo ver a un chico con una máscara.
-        Eh tú, bigotes. ¿Se puede saber qué coño haces aquí?
-        ¿Y usted es…?
-        Oh, que el nene no me reconoce.
-        Disculpe pero yo le estoy tratando educadamente para que usted me falte al respeto.
-        Si te lo falto es porque me suda el nabo lo que digas. Una vez te dije que no volvieras a pisar este sitio porque lo lamentarías y aquí estás. Te avisé…
-        Un momento, ¿eres… Frank?


El desconocido soltó una pequeña carcajada.
-        ¡Premio!-gritó este hombre mientras le propinaba un puñetazo en la cara al director que lo dejó aturdido-.


Aprovechando que el director se tambaleaba un poco tras el puñetazo en la cara, saltó de tal forma que levantó la pierna en alto y le dio una patada en el cuello al director Bernam que lo dejó KO.


El señor Bernam cayó al suelo totalmente inconsciente. No se movía y podía haberse hecho mucho daño. ¿Quién era ese tipo?


El sospechoso miró el cuerpo inmóvil del director y se sonrió.
-        Ahora te pensarás dos veces el volver a pisar este sitio…


Fernando se había despertado ante las voces pero no se quiso mover para no levantar sospechas. En cuanto vio que el hombre se había ido, con miedo por si estaba escondido, se levantó muy despacio.


Acercándose poco a poco hacia el director, cuando ya supo que no había peligro supo lo que tenía que hacer. En lo que llevaban de curso habían comenzado a dar una asignatura de primeros auxilios y en ese momento no dudó en aplicar lo que había aprendido. Al fin y al cabo le había servido de algo.


Tenía la cara bastante magullada y se llevó la mano al bolsillo pero se dio cuenta de que no tenía móvil encima ni el director tampoco, así que incorporándolo como pudo se lo llevó hasta el hospital. Luego, se quedó con él.


Mientras tanto, en el internado, la señorita Stacy le decía a las chicas que era la hora de acostarse. Luego bajando, se dirigió a la zona masculina para hacer lo mismo.


Entró en el dormitorio pero se encontró a los 2 chicos ya acostados.


Escuchó que Bryan roncaba un poco y eso le hizo sonreír.


Bajó y se dirigió a la cama para acostarse. No sabía dónde estaba Fernando ni Hugh. Sabía que no iba a poder dormir esa noche.


A la mañana siguiente, sobre las 7 y 5, Fernando y el director llegaron al internado. Llamaron y la profesora Ford salió para abrir.


Cuando vio que era Hugh salió corriendo a su encuentro. La alegría la desbordaba.


Salió y lo besó delante de Fernando sin importarle nada que estuviera delante. Ahora que sabía que estaba bien, quería achucharlo.
-        ¿Estás bien Hugh? ¿Qué ha pasado?
-        Te lo contaré más tarde. Lo que te puedo decir es que estoy bien gracias a Fernando… Sin él, yo no estaría aquí.


La señorita Stacy abrazó a Fernando.
-        No sé lo que has hecho pero si lo has traído sano y salvo te doy las gracias.
-        No hay de qué. He cumplido con mi deber.


Por el día que era no tuvieron nada más que las horas de la señorita Ford, así que aprovechó el director para sacar un momento de la clase a Fernando y hablar con él.
-        Señorito Fernando, le he traído aquí para pedirle perdón por lo que ayer tuvo que soportar.
-        ¿Perdón usted a mí? Debería ser al revés, yo fui el que me escapé y por mi culpa pasó lo que pasó.
-        Bueno, la culpa no es de ninguno, sino de ese hombre… Pero lo que me preocupa a mi es lo que le hizo escaparse de aquí.


Fernando, entonces, comenzó a explicarse.
-        Es que verá director, esto es peor que una cárcel. Las chicas están separadas de los chicos salvo en clase, tenemos un horario muy estricto, nos tratan de usted cuando tenemos 15 años… Somos adolescentes, no somos adultos todavía.
-        ¿Cree que debería haber cambios?
-        Si sirviera de algo, el horario de clases lo dejaría tal y como está, el almuerzo y las dos horas de estudio por la tarde igual y luego tiempo libre y poderlo disfrutar todos juntos, tanto chicas como chicos. A la hora de dormir cada uno en su dormitorio, claro. Es que deberíais tratarnos como personas responsables y no como unos niños pequeños.


El director lo escuchaba atentamente y tomaba en cuenta los cambios que proponía Fernando.
-        Eso es lo que yo haría, pero usted es el que decide. Mire, aquí estamos todos sin nuestra familia ni amistades, entonces, ¿por qué no crear una familia nosotros?
-        ¿Una familia? ¿A qué se refiere?
-        Pues a que nos comportemos como si fuéramos una familia. Ustedes los padres y nosotros los hijos, con reglas y normas para las clases y asignaturas, obviamente.
-        Así la falta de nuestros familiares no se haría tan notoria… ¿Echa de menos a sus padres?


El director estaba comenzando a imaginarse los cambios y le gustaba la idea.
-        Algo. Bueno, a mi madre no la conocí como quien dice.
-        Oh, lo siento. ¿Qué pasó?
-        Mientras estaba embarazada de mí, le detectaron un cáncer y tenía que elegir entre abortar o tratárselo ya que las radiaciones eran malas para mí, así que decidió que yo naciera pero luego ya fue muy tarde y a los 4 meses de nacer ella murió.
-        Cuánto lo siento. Yo también tengo una infancia un poco dura. Por eso me metí en este internado.
-        ¿Qué le pasó?
-        Mi padre se desentendió de mi madre cuando ella le dijo que estaba embarazada y como sus padres no la acogieron pues se tuvo que prostituir para sacar dinero. Luego cuando me tuvo a mí, estaba metida en una mafia de prostitución y no podía parar. Estaba explotada y le pasó igual que conmigo, se quedó embarazada de otro hombre distinto y yo hice las veces de padre con tan solo 6 años. Luego cuando tenía 9 me metieron en una casa de acogida y mi madre desapareció con mi hermano.


Fernando estaba boquiabierto. No se esperaba para nada la historia que había tenido el director.
-        Años más tarde, cuando yo tenía 19 años me enteré de que mi madre había muerto y mi hermano con 13 años se tenía que quedar conmigo pero había cambiado mucho. Estaba en una banda callejera y ya fumaba y se metía droga. Un día nos peleamos delante de la tumba de nuestra madre y fue cuando me dijo que no quería volverme a ver ahí.
-        Espere, ¿entonces el de ayer era…?
-        ¿Mi hermano? Sí.
-        Lo siento… No me esperaba nada así.


Después de toda la conversación, el director habló con Stacy y luego fueron a clase para hablar con los alumnos.
-        Chicos, tengo algo muy importante que deciros. A partir de ahora va a haber una serie de cambios bastante radicales respecto a lo que conocemos hasta ahora en este internado. Lo más importante es que los chicos y las chicas podréis pasar el tiempo libre juntos y estar cada uno en la zona del sexo contrario. Para dormir seguirá igual salvo que nosotros no dormiremos en vuestras habitaciones así que os vamos a dar un voto de confianza. Si rompéis el trato entonces tendremos que cambiar nuestro comportamiento con vosotros… Creo que es justo, ¿no?


Habían pasado bastantes meses y las cosas por el internado habían cambiado. Por ejemplo, el comedor femenino había desaparecido para dar lugar a un salón de juego con un gran billar en el centro de la sala.


En esa misma sala había unos sofás para descansar o para sentarse mientras no era el turno de un jugador.


La cocina femenina también dejó paso a las lavadoras y secadoras, utilizadas para las clases de Aprendizaje y Desarrollo de Actividades de Vida Diaria.


En la zona exterior habían instalado bancos para sentarse, ya que muchas veces querían descansar y no podían.


Alrededor de la zona de clase también instalaron bancos y por esa zona también hicieron cambios.


El despacho del director, por ejemplo, había sufrido un cambio. Habían construido una pared y la distribución de los muebles tenía que cambiar un poco.


Esa puerta estaba cerrada con llave y sólo la podían abrir Stacy y Hugh. ¿Qué escondería en su interior?


Pues sencillo, si no iban a dormir con los chicos, el director y su novia tendrían que descansar el algún sitio, ¿no?


Y, por último, habían trasladado algunos juegos a otra zona del internado para poder instalar esta maravillosa pista de patinaje.


Parecía que todo iba viento en popa pero… ¿es oro todo lo que reluce?

CONTINUARÁ…