viernes, 28 de marzo de 2014

Capítulo 1 de R.I.F.

¡Hola a todos y feliz comienzo de fin de semana! AlStorySim termina el mes de marzo por todo lo alto y qué mejor forma de terminar este mes con una nueva historia que seguro que os gustará tanto o más como a mí me gustó crearla.
Puse mi corazón en esta historia, aparte de mucha ilusión y ganas y creo que se ve plasmado aquí, pero vosotros sois los que juzgáis si os gusta o no, así que... Disfrutad de este primer capítulo y ya sabéis, nunca dejéis de sonreír ^_^

R.I.F.
CAPÍTULO 1


      Este chico de aquí se llama Fernando. Tiene 14 años y es hijo único. Como más tarde podréis ver, vive en una… “casa” bastante grande. No le falta de nada así que no hay por qué quejarse.
     
    
    En su dormitorio tiene una tele propia donde está enchufada la Play 3 y se pasa las horas muertas       delante de allí.
    -        ¡Venga corre coño!


     Pero esa mañana de domingo…
    -        Fer cariño, tu padre me dice que te pongas el bañador y bajes.
    -        Antes de nada, ¿podrías llamar antes de entrar? En segundo lugar, no me vuelvas a llamar                    cariño. Sabes que odio que me llamen así.
    -        Vale, entonces le digo a tu padre que no quieres bajar.
    -        ¡Eh! Yo no he dicho eso. Dile que bajo en un momento.



Esta chica tan voluptuosa es Lulú, la prometida de su padre. Es una pija tonta de 26 años que solo piensa en ponerse botox y silicona en las tetas.


Fernando quitó el juego y puso música mientras se cambiaba, así se tranquilizaba un poco. Odiaba a esa chica y más que entrara en su habitación sin llamar pero la tenía que aguantar. Al fin y al cabo era la novia de su padre.


Salió de su dormitorio y se dirigió hacia las escaleras para bajar. La casa cuenta con un balcón interior que tiene vistas al spa y gimnasio del piso inferior.


La escalera se encuentra en una antigua sala de espera que ya no tenía esa función. Desde el nacimiento de Fernando, su padre tuvo que quitar la consulta de la habitación que ocupaba ahora su hijo, ya que sino no tendría ningún sitio para dormir. Sin embargo, la sala la siguió manteniendo.


Dichas escaleras dan lugar a un espacioso salón que cuenta con una estupenda mesa de billar y con grandes ventanales que dan al spa de casa.


Una pantalla enorme con un Home Cinema instalado para que el sonido fuera ideal.


Y una entrada grandiosa como es la casa. Toda muy bien adornada con gran gusto.


Fernando entró en la habitación de la piscina, jacuzzi y gimnasio.
-        Papá, ya estoy aquí. ¿Qué quieres?


Este hombre de aquí es Alberto, el padre de Fernando. Es cirujano estético y plástico y tiene un caché bastante alto. De ahí que comenzara la relación con su actual pareja, Lulú.


-    Me alegra que hayas bajado hijo. ¿Por qué no te das un baño? No es bueno estar todo el día encerrado en tu habitación jugando a las maquinitas. Te vas a quedar tonto.
-        ¿Para eso me has llamado nada más? Para eso me mandas un WhatsApp como haces siempre.
-        ¿Es malo querer pasar mi único día libre con mi hijo?


-     ¿Y qué quieres hacer?
-        ¿Por qué no te metes en el jacuzzi con nosotros y hablas con Lulú? Te sorprenderás de muchas cosas si la conocieras más.
-        ¿Me lo dices en serio? Bah, paso. Prefiero irme al gimnasio.


Fernando trataba así tan fríamente a su padre porque nunca estaba en casa. Se había criado con una niñera casi las 24 horas del día por culpa de su adicción al trabajo. Lo malo es que ahora no solo era adicto al trabajo, sino también, y cito textualmente, “a esos pechos tan bien hechos coronados por esos pezones redonditos y puntiagudos”. Solo de recordarlo a Fernando le daba asco. Lo mejor de toda la casa eran las vistas. Las mejores de la ciudad.


Varios minutos más tarde, Alberto y Lulú se comenzaron a poner cariñosos.
-        Uy, pero qué es lo que hay aquí…
-        Ya sabes que soy un caballero, siempre me levanto ante una dama.


Fernando soltó las pesas de golpe haciendo un ruido infernal al escuchar esa frase proveniente de la boca de su padre.
-        ¿Estás bien hijo?
-        Sí… sí… No te preocupes.


Fernando se levantó y se dirigió hacia la puerta para irse a su cuarto.
-        Hijo, no me gusta que salgas de aquí sin haberte duchado antes porque luego se queda el mal olor en la casa y ya sabes que lo odio. ¿Para qué quieres los vestuarios?
-        Sí papá…


Fernando odiaba tener que aguantar las ñoñerías de su padre con aquella tipa. Lo peor era que como dijera lo que pensaba, su padre se ponía hecho un basilisco y no había quién lo aguantara.
-        Lulú… Já, con ese nombre para tratarla como una persona decente. Tiene pinta de ser más puta que las gallinas.


Como su padre le había ordenado, se duchó y se cambió en los vestuarios para que el mal olor no pasara al resto de la casa.


Una media hora más tarde, se sentó frente a su ordenador y lo encendió. Necesitaba hablar con alguien.


Una vez encendido, se conectó al Skype y vio que estaba conectado a quien buscaba, así que comenzó a hablar con él. (Véase la imagen para completar)


CONTINUARÁ…