martes, 3 de septiembre de 2013

Capítulo 16: Como puños

¡Hola a todos! Antes de nada quiero desearos un feliz mes de septiembre. Sé que comenzamos clases, trabajo, estudios... pero hay que empezar con alegría y fortaleza porque muchos por desgracia no pueden tener lo que nosotros. Pero no nos pongamos sentimentales ahora... Aquí estamos para disfrutar leyendo de una historia de los sims como llevamos haciendo ya bastante tiempo, así que... Os dejo con el capítulo 16. ¡Nos vemos el viernes amigos!

CAPÍTULO 16: COMO PUÑOS

Doctor: Muchacho, hay algo muy raro en todo esto.
Carlos: ¿Raro en qué sentido?
D: Pues verás, me he encargado de tu caso, y también el de María Isabel...
C: ¿Cómo está?
D: Si no me interrumpes, podré seguir.
C: Perdón.
D: Lo que iba diciendo, que al hacer vuestros respectivos análisis vi algo que me descuadró un poco. Comprobé ambos análisis y descubrí algo alucinante.
C: Vamos, sueltelo ya.
D: María Isabel y tú... sois madre e hijo.


C: ¡¡¡¿¿¿CÓMO???!!!
D: Exactamente Carlos, he comprobado los análisis una y otra vez. Es tu madre en un 99'56% de posibilidades. La sangre no miente.
C: Pero... eso es imposible. No es mucho más mayor que yo.
D: 16 años exactamente.


C: Entonces, según usted, es mi madre...
D: Efectivamente.
C: ¿Y cómo está?
D: Está bien, evoluciona favorablemente. Dentro de dos días estará en casa, igual que usted.


C: Me alegro mucho. Tengo que hablar con ella urgentemente...
D: Me imagino. Conocer a su madre a los 22 años, tiene que ser duro.
C: Y más cuando has vivido toda la vida engañado creyendo que... ¡Ay! Acabo de caer, ¿entonces mi padre es Paco?
D: Me temo que sí, su ADN ha sido encontrado en la vagina de su madre y he podido compararlo.
C: Paco es mi padre... no me lo puedo creer. ¿Y no le ha importado nada? Me imagino que lo sabría, ¿no?
D: Eso no te lo puedo contestar. Lo que sí te puedo decir es que está en busca y captura


C: ¿Y de qué se le acusa? Si es mucho pedir.
D: De violación y de intento de asesinato.
C: ¿Violó a Mari? Quiero decir... ¿a mi madre?


D: Afirmativo, su semen se encontró junto con signos de desgarramiento en la vagina y todo apunta a violación; ya he visto muchos casos en mi carrera, por desgracia.
C: ¿E intento de asesinato por mi?
D: Claro, por eso se le ha facilitado protección durante su estancia en el hospital tanto a su madre como a usted.
C: ¡Ah! Por eso es lo de los polis en la puerta, ¿no?
D: Claro.
C: Doctor, le agradezco mucho todo lo que ha hecho por mi.
D: No ha sido nada. Te conozco desde pequeño gracias a la amistad que me unía a tu padre. A él le hubiera gustado que se supiera la verdad.
C: Gracias de nuevo, doctor.


Carlos se quedó pensativo mientras el doctor se marchaba de la habitación. Su cabeza estaba hecha un lío y necesitaba aclarar las ideas.


Dos días más tarde, cuando Carlos por fin salió del hospital, vio que Mari había salido antes que él y lo estaba esperando en el patio.


C: Hola... mamá... 
Mari: Hola hijo. Cuántas ganas tenía de llamarte así.
C: ¿Si? ¿Entonces por qué no me crié contigo y con Paco?
M: Cariño, shhh, quiero contarte todo desde el principio.


C: Empieza.
M: Verás... esto es muy duro para mí. Es la primera vez que lo comento desde que te tuve a ti.
C: Ya, pero comprende que necesito saberlo.
M: Y lo sabrás, pero no quiero que seas impaciente.
C: Pues entonces ahora mismo me levanto y me voy.
M: No, no, por favor, no te vayas. Tú ganas, te lo contaré ahora mismo.


C: Te escucho.
M: Yo era una adolescente loca y rebelde, que no quería hacer caso a mis padres y tenía unos amigos que no les caían bien. Uno de esos amigos era Paco.
C: Aha...


M: Rondaba el año 89 cuando me quedé embarazada de tí. Yo por aquel entonces tenía 16 años y tu padre, Paco, los 20.


M: Los dos no queríamos ir al colegio ni trabajar ni nada y siempre nos escapábamos para estar los dos juntos, tanto en su casa como en la mía.


M: Y cada vez que nos íbamos a casa de alguno acabábamos teniendo sexo. Una vez, lo quisimos probar sin preservativo, para probar si era verdad que era más placentero, como se decía. Lo hicimos y no pasó nada, hasta que un dia, no me vino el periodo y eso me extrañó muchísimo porque yo era muy exacta siempre. En ese momento supe que me había quedado embarazada.


M: Quedé con tu padre para hablar y contárselo y lo primero que me dijo era que abortara, que una niña tan joven no podía tener un niño y más si tenía 16 años. Yo le contesté que si no se alegraba y me dijo que no porque el no quería hijos, quería vivir la vida y punto, sin tener que pedirle cuentas a nadie.
C: ¿Eso te dijo?
M: Sí, pero eso no fue todo.


M: Yo le dije que si había tenido ovarios para mantener relaciones sexuales con él, que tenía que tener la suficiente madurez como para tirar de un embarazo y que no quería abortar, a lo que él me respondió que hiciera lo que quisiera, pero que él no quería saber nada del tema. Que me buscara yo las habichuelas como quisiera.
C: Joder macho, menudo cabronazo ha sido siempre.


M: Me fui a mi casa desolada, sin saber qué hacer. Estaba hecha un lío, por lo que me fui a vivir a casa de mi tía, que vivía al norte de España. Le dije a mis padres que me iba allí a trabajar, que la tita me había encontrado un trabajo y cuando llegué allí le pedí a mi tía que no contara nada de mi embarazo.
C: ¿Y se calló durante los 9 meses?
M: Sí, además, me cubría siempre que mis padres querían venir a verme. Sin embargo, cuando pasaron los 9 meses y te tuve a ti, volví a mi pueblo, donde vivían mis padres y sin decirles nada quedé con Paco de nuevo.


P: Mari, ¿qué coño haces con ese niño?
M: Es nuestro hijo. 
P: ¡Eh! De nuestro nada, es tú hijo que para eso lo has querido tener.
M: Pero Paco, por favor.
P: Ni Paco ni leches. Ya te dije una vez hace 9 meses que no quería saber nada de ese niño y ahora me lo traes aquí con qué pretexto, ¿que me conmueva? De eso nada. Apáñatelas tú solita.
M: Pero no sé lo que hacer. Mis padres me echarán de casa si se enteran.
P: Haber abortado.
M: No me seas estúpido, tú tambien tienes la culpa de esto. Yo no me lo hice sola, ¿está claro?
P: Eh... mira, no te voy a gritar aquí porque no quiero hacer una escena.
M: Dime, ¿qué podemos hacer... papá?


Paco se paseó durante un momento por el parque pensando en la solución al "problema". En ese momento, escuchó hablar a una pareja, no muy lejos de ellos.
Aurora: Oscar, ya no sé que hacer para quedarme embarazada. Lo hemos intentado una y otra vez y no lo hemos conseguido. 
Oscar: Cariño, no te preocupes, ya tendremos un hijo.
A: Pero tú y yo ya no somos unos jovenzuelos. Tenemos nuestros añitos y no quiero ser una madre que parezca una abuela.
O: Y a mi también... ¿Qué podemos hacer?
A: No lo sé, mi vida, no lo sé...


En ese momento, Paco tuvo una idea.
P: Mari, acabo de tener una idea. ¿Ves ese matrimonio de ahí?
M: ¿Quienes? ¿La rubia y el moreno?
P: Sí, esos.
M: Vale, ¿y qué pasa?
P: Pues que acabo de escucharlos hablar de que quieren tener hijos pero no pueden, es la oportunidad perfecta.


M: ¿Abandonar a mi hijo?
P: ¿Que mejor que eso? Parecen un matrimonio pudiente y además no tiene hijos, por lo que lo criarán como un principe. En cambio, si te lo quedas, ¿qué le vas a ofrecer? ¿Una vida pobre sin apenas recursos y sin una educación decente?
M: Ya... pero es mi hijo.
P: Pero piensa en tu hijo, no en ti. ¿Qué le conviene más? ¿Contigo o con ellos?


M: Con... ellos.
P: Por eso mismo, sigámoslos y cuando entren en casa le dejamos al niño en la puerta y nos largamos. Problema solucionado.
M: Pero Paco, ese problema como tú dices se llama Carlos.
P: Como si se quiere llamar Juan...
M: ¿Lo dices en serio?


Mientras sus padres discutían sobre qué hacer con Carlos, este miraba a su alrededor ajeno a todo lo que estaba ocurriendo.


O: Vida mía, ¿nos vamos a casa? Así te puedo dar un masaje para relajarte.
A: Vale, a ver si así logro descansar un rato.


Mientras seguían hablando Paco y Mari el matrimonio se levantó y comenzó a irse hacia su casa.
M: Paco, se están yendo.
P: Ahora es el momento de decidir, ¿que prefieres? ¿Contigo y mal criado o sin ti pero criado como un rey?
M: Emmm... yo...
P: ¿Si?
M: Se los daré, de acuerdo. Todo sea por Carlitos.
P: Has hecho bien.


Los adolescentes siguieron de lejos los pasos del matrimonio hasta llegar a la casa de ambos.
P: Jooooodeeeer Mari, mira en qué casa viven. Ahora para terminar de convencerte. Va a vivir mejor que nadie en este pueblo.
M: Ya...


Mari, cuidadosamente, situó a Carlos en el suelo y escribió una nota diciendo que su nombre era Carlos, lo que medía al nacer, su peso y la fecha de nacimiento.


Sin embargo...
M: Paco, no estoy segura de hacer esto. Le estoy fallando a mi hijo.


P: No le estás fallando a nadie, es simplemente un niño que vas a dar a un matrimonio que quiere tener hijos y que no puede. Estás haciendo una obra de caridad. Piensa un poco por ti, si te quedas con el niño fastidiarás nuestra relación y tu vida por siempre.
M: ¿Nuestra relación? ¿Eso quiere decir que seguimos juntos?
P: Siempre y cuando acates las órdenes que yo te diga... Mari, yo te amo, te quiero con todo mi corazón y me dolería mucho el tener que dejarte...
M: ¿De verdad me amas? 
P: Sí, cariño, estaremos por siempre juntos.
M: Vale, haré lo que tu digas, es mejor que dejemos aquí al niño...
P: Está bien. Vayamos a casa de tus padres para avisarles de que estás en casa.
M: Por cierto, ¿cómo se llama la familia?
P: En el buzón dice: "de la Torre".
M: (Carlos de la Torre... bonito nombre)
P: ¿Por qué lo preguntas?
M: Ah, por nada, por simple curiosidad.


Paco se mosqueó mucho con esta última pregunta.
P: Esta se cree que va a volver a verlo. Por encima de mi cadáver. Este bebé no es ni hijo suyo ni hijo mío, eso que le quede claro.


Mientras tanto, Mari caminaba con tristeza y con lágrimas en los ojos mientras iba hacia su casa.


Carlos empezó a llorar y ante el llanto, Aurora salió y se encontró con el bebé y la nota.
A: Su nombre es Carlos, su fecha de nacimiento es el 5 de marzo de 1990. Midió 53 cm y pesó 3643 gramos. Esto tiene que ser un regalo del cielo... ¡Oscar! ¡Oscar ven!


Aurora cogió en brazos a Carlos y lo abrazó con mucho cariño.
A: Carlos, eres un regalo venido del cielo para nosotros. Gracias Dios por darnos esta gracia.


En ese momento, Oscar salió de la casa corriendo...
O: ¿Qué pasa? ¿Por qué gritaste?
A: Mira...
O: ¿Y ese bebé?
A: Venía con esta nota.
O: Su nombre es Carlos, su fecha... Pero, ¿cómo ha llegado hasta aquí?
A: No lo sé, pero apenas tiene unos días. ¿Nos lo quedamos?
O: Cariño, esto no es tan facil como comprar un perro y traerlo a casa...
A: Pero si seguro que no está inscrito en el Registro Civil, además, somos nuevos en el pueblo y nadie nos conoce. La gente qué va a saber que este niño es nuestro o no...
O: Entremos y hablaremos con más tranquilidad de todo esto. Tráete al niño anda...
A: ¡Bien! Te quiero cariño.
O: Y yo a ti.


M: Y eso fue todo Carlos. El resto ya lo conoces...
C: ¿Y no te dejó verme?
M: Nunca, siempre me estaba vigilando, me espiaba y si me encontraba por los alrededores me pegaba en casa... Todo este tiempo ha sido un infierno.
C: ¿Y cómo es que empezaste a trabajar en mi casa?
M: Mientras compraba en el mercado, vi por casualidad tu anuncio y cuando vi tu nombre ahí escrito se me iluminó la cara. Intenté llegarme una y otra vez pero tu padre no paraba de seguirme hasta que le salió un "trabajo", que me imagino que se iría con una de sus amantes, y ahí pude llegarme a tu casa, pero te habías mudado a otro sitio y para mi suerte, me dieron tus antiguos vecinos, tu dirección actual.
C: ¿Y cuando vino a mi casa?
M: No sabía que iba a venir, pero, no sé cómo, descubrió que había ido a verte.
C: ¿Y cuando me vio sabía que era su hijo?
M: Claro, tu padre puede ser cualquier cosa menos tonto.
C: Qué hijo de puta... Sabiendo que soy su hijo y no le importó nada. Ni se conmovió.
M: Es frío, calculador, no tiene sentimientos.


Carlos se levantó en ese momento y abrazó a su madre.
C: Mamá, muchas gracias por todo. A partir de ahora, tú vivirás conmigo.
M: ¿De veras?
C: Por supuesto y no se hable más.
M: Gracias, de verdad.


C: No es nada.
M: Pues esto no es todo, tengo que decirte otra cosa más...



CONTINUARÁ...