viernes, 19 de julio de 2013

Capítulo 4: Por tu culpa

¡Hola a todos queridos amigos! Al fin viernes otra vez, ¿verdad? Aquí de nuevo os dejo otro capítulo y esta vez es más largo que el anterior, lo prometo jeje. ¡Disfrutadlo!

CAPÍTULO 4: POR TU CULPA

Aurora: ¡Carlos de la Torre Aragón!
Carlos: (Jodeeeeer) ¿Sí mamá?
A: ¿Qué te has creído que es esto? ¿Una discoteca? ¿Un puticlub o algo parecido?
C: Pero, ¿de qué hablas mamá?
A: Sabes perfectamente de lo que te estoy hablando, de tu fiesta del domingo.
C: Ahh, fiesta, bueno, no fue una fiesta propiamente dicha. 
A: Pues las cámaras no dicen eso.
C: ¿Cámaras? ¿Qué cámaras?
A: ¿No te acuerdas? Pusimos cámaras de seguridad en toda la casa hace 2 meses.
C: Me cago en mi puta calabera.
A: Pues sí, cágate en lo que quieras pero estás castigado.
C: ¿Castigado?
A: Pues claro, encima te voy a hacer un altar. Y olvídate de la paga este mes.
C: ¡No es justo!
A: Que te he dicho miles de veces que no me grites Carlos. A tu habitación ahora mismo.
C: Pero...
A: ¡Que te vayas a tu habitación!


Seguidamente, Aurora se puso a jugar con Mister con su juguete preferido. Necesitaba relajarse después de la bronca.


Llegó la noche y Ricardo paseaba a Mister, parecía que él sólo se ocupaba de sacarlo, cuando el verdadero dueño era Carlos.


Desde el día siguiente de la discusión entre Carlos y su madre, ella no se fiaba si realmente iba al colegio o no. Por eso ella se dedicó durante toda una semana a llevarlo en coche hasta la misma puerta del colegio y hasta que no entrara por la puerta no se iba.


A: Bueno, entra ya que las clases están a punto de empezar.
C: De verdad mamá, me parece una gilipollez que me traigas en coche como cuando era pequeño.
A: Haberte portado mejor, ya lo sabes para la próxima vez. Ahora entra.
C: Vale, hasta luego.
A: Ya sabes que aquí estoy para recogerte.
C: Siiiiii.


Esa mañana, Oscar tenía el día libre y lo pasó en su jacuzzi y enseñándole a sentarse a Mister. 
Oscar: Siéntate Mister. Así, como lo hago yo.
Mister: (?)
O: Siéntate.
M: (?)
O: Buaf, no hay manera.
Pero finalmente se sentó.
O: Sí, eso es, toma una galletita. A ver, ahora vuélvete a sentar. ¡Bien!


A la semana siguiente, Aurora le levantó el castigo a Carlos porque se había portado bien y estaba sacando buenas notas, por lo que Carlos quedó con sus amigos por la tarde y cogió la moto para ir más rápido.


O: Que te cojo, jeje, corre.
M: Guau, guau.


Las horas pasaban y en la casa todos se acostaron y sobre las 2 o 3 de la mañana llegó Carlos, muy despacio para no hacer ruido, porque sabía que si lo pillaban le caía una gorda.


M: Guau, guau, guau, guau.
C: Shhhh, cállate coño. Shhhh.
M: Guau, guau.


C: Hola papá. ¿Te he despertado?
O: Que va, estaba trabajando, porque como mañana me tengo que levantar ¡a las 6 DE LA MAÑANA!
C: Papá, ha sido culpa del perro que se ha puesto a ladrar como un loco.
O: No hijo, esto no es culpa de Mister, esto es culpa tuya por llegar a las horas que no son.
C: Papá, tengo 16 años, creo que tengo la suficiente edad para llegar a una hora considerable.
O: Primero, eres menor de edad y por si no te acuerdas la policía te tiene fichado. Segundo, si haces algo, la responsabilidad no va para tí, sino para mí que soy el adulto responsable de tí y pensarán: "Menudo padre" y no quiero que me pongas más en evidencia, que suficiente lo has hecho ya.


C: De verdad papá, eres un exagerado.
O: ¿Exagerado? Hijo, cuando te liaste con la hija del vecino, le tiraste los trastos a la hija del alcalde, cuando robaste en aquella tienda, la fiesta en casa y lo que ocurrió esa noche... ¿Sigo? No me digas si soy exagerado porque me he quedado corto.
C: No es justo.
O: Otra vez con no es justo, ¿tu te crees que la vida es un camino de rosas? Hablando claro: La vida es muy puta y si te tiene que poner la zancadilla te la va a poner y tú eres el que tiene que estar atento a no caerte, porque como te caigas es difícil levantarse, pero tú pensarás que ahi estamos los padres para ayudarte, pero desgraciadamente no vamos a estar siempre y como sigas así un día acabarás solo, sin nadie a tu alrededor.
C: ¿Has acabado? Es tarde.
O: Sí, he acabado. Ahora a tu habitación. Estás castigado.
C: :o 
O: Ya te arrepentirás un día de esto...


A la mañana siguiente, Carlos habló con su madre para que lo dejara dar un paseo a Mister, era domingo y tenía la mañana libre.
A: ¿Tienes fiebre?
C: Soy su dueño, ¿puedo sacarlo?
A: Claro, pero ten cuidado.
C: Que sí, como si no supiera cuidar a un perro.


C: Mister, mira el palito, ¿te gusta?
M: Guau, guau.
C: Toma, ¡busca!


C: Que te den por culo chaval, ahí te quedas.



CONTINUARÁ...