martes, 25 de junio de 2013

Capítulo 18: Y colorín colorado...

¡Hola a todos y a todas! Ya está aquí, ya la historia termina, hoy es el último capítulo de The Mafia.
Ha sido un placer compartir con vosotros esta historia que es una de las primeras que hice. En unas semanas pondré otra historia, pero hay que estar atentos ya que iré poniendo avances dentro de muy poquito. Y tal vez ponga un vídeo, sí, un vídeo. ¡Hasta muy pronto!

CAPÍTULO 18: Y COLORÍN COLORADO...

Anatoli vio detrás nuestra una puerta, no sabíamos a donde iríamos a llegar pero lo que teníamos que hacer era escapar de allí ya. Por eso, salimos corriendo cerrando la puerta tras nosotros, sin embargo los escuchamos detrás nuestra. El largo pasillo llevaba al exterior por otra parte y salimos de allí.



Antes de salir, tiré todas las granadas que había cogido y nos escondimos Anatoli y yo detrás de otro panteón y de repente...



Todo saltó por los aires y nosotros estábamos a salvo. Anatoli y yo nos abrazamos con fuerza y felicidad en la cara.
Anatoli: Por fin libres.
Tommy: Libres, guau, no me lo puedo creer.



A: Por eso, he pensado en vender la casa que tengo aquí y seguir en mi ciudad, para siempre.
T: ¿No vas a volver? 
A: No quiero correr riesgos. Tommy, por primera vez vuelvo a ser una persona distinta, en mi ciudad me conocen tal cual soy, no me apetece seguir siendo mafioso, esa etapa ya acabó, por lo menos para mi. Y ahora que Lucca no está... es inútil seguir en este mundo.
T: Tienes razón. Voy a seguir tu consejo.
A: ¿Qué vas a hacer ahora?
T: Pues abandonaré la casa donde vivo y me compraré otra en esta misma ciudad y buscaré un trabajo honrado y la gente me conocerá como soy de verdad.
A: Tommy, esto no es un adios, sino un hasta luego. Nos volveremos a ver.
T: Eso no lo dudo, Anatoli, amigo mío.



Anatoli se volvió y desapareció en el túnel del metro, y no lo volvería a ver en mucho tiempo.



A: Tommy, como en los viejos tiempos, volvemos a estar juntos y unidos. Y ahora para siempre. Gracias a nuestros hijos. Si nos lo llegan a decir hace 40 años no nos lo creemos.
T: Amigos para siempre, como dice la canción, ¿no? 
A: Jajaja, cierto.
T: ¡Uy! Ya es tarde. Me voy a la cama.
A: Yo también. Hasta mañana.
T: Que descanses.



Varias semanas más tarde, Anatoli llamó a Tommy y le dijo:
A: Tommy, ¿te pillo ocupado?
T: No, dime.
A: Mira, coge el coche y vente para la antigua casa que ya está terminada.
T: Vale, pero irá mi hijo y los demás primero, que yo tengo que ir al ayuntamiento a hacer unas cuestiones. Esperadme alli.
A: Ok, te esperamos. No tardes mucho.



Tommy fue rápidamente al ayuntamiento. Tenía ganas de ver cómo había quedado la casa después de tantos años abandonada.



¿Os suena? Anatoli, en recuerdo de su etapa como mafioso, preservó el bar tal como estaba. Solo lo reformó y lo decoró igual que antiguamente y ahí fue donde se pusieron todos a esperar al abuelo Tommy.



Una vez terminado el papeleo, Tommy volvió de nuevo a su casa y cuando llegó, la sorpresa fue mayúscula.



T: ¿Estábais esperándome? 
Todos: ¡Sí!
T: Pues ya he llegado. ¿Os ha gustado la casa?
Todos: Es preciosa, todo muy bonito. Los cuartos nos han encantado.
T: Anatoli, gracias por tu ayuda.
A: Gracias a ti por todo. 
T: Bueno, esto es una fiesta, ¿no? ¡Bailemos!



Todos se levantaron y se pusieron a bailar al son de la música...



... Menos dos personas.
Tommy junior: Paula, ¿nos vamos al colegio ya?
Paula: Pero si faltan dos horas.
Tj: Ya lo sé, pero me quiero ir ya.
P: Vaaaaaaaaaaleeeee.



Meses más tarde, casi un año después de la reforma de la casa, se puso fecha del enlace y llegado el día hubo reportaje de fotos. Primero Roberto.







Y ahora la novia, Elena.









Y ahora una foto de la pareja junta.





Llegado el momento, todos se sentaron y empezó la ceremonia.



Todos estaban muy felices y contentos ante la boda de sus respectivos familiares.





Se intercambiaron los anillos...



... Se dieron el beso del sí quiero y...



... Vivieron felices para siempre.