sábado, 1 de junio de 2013

Capítulo 12: ¿Otra vez?

¡Hola! Disculpad el retraso pero es que ayer tuve un día ocupado y no pude estar con vosotros, sin embargo, hoy sí y aquí os dejo el siguiente capítulo. Un abrazo a todos.

CAPÍTULO 12: ¿OTRA VEZ?

Di un paso adelante, me aproximaba al filo. Sudaba como nunca lo había hecho, sin embargo había algo dentro de mí, como una voz que me decía que no me tirara, que la vida seguía para adelante, pero mi cabeza pensaba distinto. 
En ese momento escuché unos pasos detrás mía y al volverme vi que era Melinda.



Tommy: ¿Qué haces tú aquí? ¡Déjame! Voy a tirarme. Si no quieres mirar date la vuelta y vete...
Melinda: ¿De verdad te crees tú que te vas a tirar?
T: Sí. Estoy convencido de ello.
M: ¿Entonces por qué llevas 2 horas aquí arriba sin tirarte? Si estuvieras seguro ya habrías saltado.
T: Calla, yo hago lo que me da la gana. Además tú no eres nadie mío para decirme lo que tengo o no tengo que hacer.
M: Vale, vale. Como prefieras. Entonces salta, ten huevos de saltar. Tampoco, ¿qué mas da, verdad? Uno menos. Tu vida no vale nada en comparación de la gente que muere diariamente. Sólo eres uno más, así que tírate, venga. ¿A qué esperas?
T: ¿Te crees que lo hago por gusto? 
M: Nadie te está obligando a hacerlo...
T: Mi corazón me obliga a hacerlo. Mi roto corazón.
M: ¿Tu corazón? ¿Y qué te dice exactamente tu corazón?



T: Que no vale vivir la vida si no estoy a tu lado.
M: ¿Y si te dijera que he subido aquí para tirarme contigo?
T: ¿Conmigo? No, tú no te puedes tirar.
M: No me vas a obligar a no tirarme. Lo he decidido.
T: Pero no puedes hacer eso. Eres jóven, guapa y con un futuro por delante. Puedes rehacer tu vida y encontrar a un hombre que te cuide y te ame más que yo a ti.
M: Entonces tú tampoco te puedes tirar.
T: ¿Yo? ¿Cómo dices?
M: Eres jóven, guapo y con un futuro por delante. Puedes reacer tu vida y encontrar a una chica que te cuide y te ame más de lo que yo te he amado a ti. ¿Ves? Es lo mismo.
T: No, no voy a bajar, no es lo mismo.
M: ¿No? Es lo mismo. Rehaz tu vida.
T: ¿Y con quien voy a reacer mi vida si yo te amo a ti?
M: ¿Yo ya estoy descalificada?
T: ¿Tú estarías dispuesta a volver conmigo?



M: Sí, por supuesto. Claro. Siempre.
T: ¿Y qué te ha hecho cambiar de opinión?
M: Lo que ibas a hacer, o estabas dispuesto hacer... por mi. Sólo por mi. Me he dado cuenta de que te quiero demasiado como para dejarte escapar.
T: Oh, Melinda, te amo. Te amo desde lo más profundo del corazón.



T: Jamás habría llegado a pensar que amaría tanto a una persona.
M: Ni yo tampoco.
T: Será porque estamos hechos el uno para el otro y es como si separar un miembro del cuerpo. Sientes que te falta algo.



M: Mira qué atardecer más bonito.
T: Qué lindo está el sol ahora mismo con ese color anaranjado.
M: Está precioso. Nunca había visto nada parecido.
T: Yo sí.
M: ¿De verdad? ¿Cuándo?
T: Cada vez que te miro. Cada vez que te miro...



M: Oh, Tommy, qué cosas más bonitas dices.
T: Es lo que siento...
M: Oye, ¿te has dado cuenta de que estamos tumbados en el filo del edificio?
T: Tranquila, estás segura a mi lado.
M: Anatoli y Lucca tienen que estar comiéndose las uñas al vernos aquí tumbados.
T: Las uñas no, los codos, jajaja. Vamos a seguir un ratito más, vamos a asustarlos un poquito.
M: Oy, ¡qué malo eres! :P



Anatoli: Me cago en... ¿Qué hacen tumbándose ahora? ¡BAJAD YA COÑO!
Lucca: Tranquilo Anatoli, se acaban de reconciliar. Déjalos tranquilos.
A: ¿Tranquilos? ¿TRANQUILOS? ¿Cómo se puede estar tranquilo tumbado en el filo de la azotea de un edificio de 10 plantas? Eso es de locos...
L: Cómo se nota que no te has enamorado.




Diez minutos más tarde bajamos, no queríamos prolongar el sufrimiento de Anatoli.
T: Buenas familia, ¿qué hay que hacer hoy?
A: Y lo dice así tan pancho.




L: Me alegra verte en tierra firme Tommy.
T: Qué grandes sois.
L: ¿Cómo dices?
T: Digo que desde allí se os veía muy pequeñitos.
A: ¿No me digas?




A: Anda ven y dame un abrazo, gilipollas.
T: Imbécil.
A: Estúpido.
T: Cara culo.
A: Cabezota.
T: Ah... Mierda, tienes razón, jajaja.
A: Jajaja, siempre la tengo. Ya en serio, me alegra seguirte teniendo sano y salvo con nosotros. Te quiero amigo.
T: Y yo también, de verdad te lo digo.




T: Lucca, gracias por todo a ti también.
L: Bah, no ha sido nada, pero no me vuelvas a pedir un favor de ese tipo. No me pega hacer de celestino a un capo de la mafia.
M: Jijiji.
L: Ríete sí, pero lo hice porque os aprecio, a los dos. Tommy, eres mi mejor hombre, hubiera sido una pena el haberte perdido.
A: Ejem, ejem. Qué tos tengo...
L: Bueeeeno y Anatoli también.
A: Uy, ya me encuentro mucho mejor, jeje. 




T: Menudo payaso estás hecho. :P
A: Y el tonto este jajaja.
M: No empecéis de nueeevo. Pareceis críos.
T: Empezó el.
A: :o Mentiroso, tú me insultaste primero.
T: P-pero... Mejor me callo por respeto a tu madre. :lol2:
A: Sí, mejor será.
L: Oidme, iros a casa y pasar unos días de relax, ¿entendido? Dentro de 3 o 4 días os llamaré que estoy preparando algo importante, ¿ok?
A: Claro. Cuando quieras.
T: Aquí nos tienes.




Nos despedimos y cada uno se fue a su casa. Anatoli se vino con nosotros pero me hizo un gesto para que me quedara en la puerta hablando.
A: Bueno, voy a por mis cosas y me voy. No quiero causaros más problemas.
T: Anatoli, ¿vas a irte a ese piso?
A: No, voy a comprarme una casa. He estado ahorrando para comprarme la casa de mis sueños, igual que tú la tuya yo tengo la mía, pero la mía es menos presuntuosa que la tuya.
T: Vamos, más chica.
A: Sí... Qué te gusta dar en la llaga, ¿eh?
T: Qué picón eres.
A: Y encima caigo, que es lo peor. Bueno, lo dicho, saluda a Melinda de mi parte y ya nos veremos en breve. Hasta otra.
T: ¿Tienes coche? 
A: Sí, no te preocupes, lo tengo en el otro garaje.
T: Ah, venga. Ten cuidado.



T: Cariño, si quieres que estemos solos lo vamos a estar. Solos tú y yo. Anatoli se acaba de ir. Volvemos a ser dos.
M: Qué alegría volver a ser dos. Ya podré pasearme de nuevo desnuda por la casa.
T: ¡Melinda! ¿Cuándo has hecho tú eso?
M: Jajaja, es broma cariño.



T: Te quiero Melinda. No puedo vivir sin ti.
M: Bésame entonces.



M: Vamos arriba, tengo una sorpresa que darte...
T: Uh, seguro que me gusta.



Cuando terminó de "enseñarme" la sorpresa se quedó dormida. La miré con dulzura, con ternura. Era un auténtico ángel bajado del cielo especialmente para mí.



Días más tarde, la llevé a la cascada, el sitio más romántico de toda la ciudad.



Allí me arrodillé y me declaré: "¿Quieres casarte conmigo?"



Sin pensarlo dijo que sí, un sí que le llenó la cara. Le coloqué el anillo en su dedo...



... y nos besamos apasionadamente, uniendo y entrelazando nuestras lenguas con desesperación y con amor.



Llegados a casa, esa misma noche recibí una llamada de Lucca que me citaba en nuestro bar a la mañana siguiente. ¿Qué sería lo que tenía planeado Lucca?



A la mañana siguiente, como me había dicho, Lucca apareció con Anatoli.
A: Buenos días Tommy.
L: Buenos días.
T: ¿Qué tal? ¿Bajamos?
L: Claro.



Una vez que bajamos y nos sentamos Lucca nos empezó a explicar toda la operación...
L: Chicos, es algo gordo, muy gordo, pero es necesario que se haga y para eso quiero la máxima precisión.
A: Pero, ¿de qué se trata exactamente?
L: De matar al alcalde.



T: Vamos a ver que yo me entere. ¿Quieres decir que entremos en el ayuntamiento y le peguemos un tiro al alcade? 
L: No me seáis brutos, vamos a hacerlo de tal forma que no se va a enterar nadie. Me explico.
A: Mejor será porque yo no entiendo nada.
L: Es muy sencillo: pedís una cita para hablar personalmente con el alcalde para proponerle algo, no sé, lo que se os ocurra.
A: Yo soy constructor, si quieres le puedo decir que he visto que las demás ciudades tienen una fuente en el parque y que esta ciudad necesita una.



L: Sí, podría servir. Es un buen pretexto para que os escuche. Después, cuando terminéis de largarle toda la conversación, hacéis que se levante del asiento y que se mueva por la habitación y cuando esté de espaldas a alguno de vosotros, le disparáis.
T: ¿Y por qué tenemos que matarle?
L: Porque es un alcalde corrupto y en estos momentos cuando la economía de América se está levantando, él está metiendo la mano en las arcas del Estado.
A: Será desgraciado...



Fuimos al ayuntamiento a pedir la cita para hablar con él y nos dieron hora para el día siguiente. Una vez allí, empezamos a hablar con el alcalde Spencer.



Pero lo que no sabíamos es que alguien había pensado igual que nosotros...



El tipo, disfrazado de limpia-ventanas, sacó un arma y disparó sin compasión al alcalde y a todos los que estábamos ahí. Suerte que lo vimos a tiempo y logramos agacharnos. Desgraciadamente, el alcalde falleció.



A: Tío, tío lo han matado delante de nuestras narices. 
T: No desesperes, pensemos.
A: Rápido.
T: Ya sé, subámoslo a la mesa y ve a pedir ayuda, nosotros no hemos sido y lo saben, así que no tienes nada que temer.
A: Espera, espera, ¿tú que vas a hacer mientras tanto?
T: Voy a por ese mamón que ha intentado matarnos a nosotros también.
A: ¡Suerte!



Salí por la puerta que daba a la escalera de incendios y bajé lo más rápido que pude y llegué a verlo, por lo que cogí el coche y lo perseguí.



Iba más adelantado que yo, pero logré ver que se había escondido en el bosque pero no llegué a ver donde... ¿Quién era y por qué había hecho eso?





CONTINUARÁ...